jueves, 12 de abril de 2012

Dificultades :( :(

Bueeno, chicas, siento decirlo pero ya no tengo tiempo para nada :/
Veran, mis horarios se han movido muuucho, y con suerte tengo tiempo de dormmir ultimamente, de facebook, ¿pero para escribir? pffff estoy tan cansada que las ideas ni surgen
Veran, los lunes los tengo libres, pero tengo que estudiar una torre de libros y cuadernos, y además que ahora me inscribí para "Un Techo Para Chile" donde se supone que tengo que ir a sectores de pobreza (es algo lindo)
Los martes, tengo ballet hasta muy tarde asi que practicamente llego a estudiar y a dormir
Los miercoles, jueves y viernes lo mismo
y en fin, si llegara a haber algún cambio, creo que volveria pero hasta ahora ando media complicada.
Espero que las cosas se mejoren un poco, pero hasta entonces un cariñoso HASTA PRONTO! :)
besooooooooos!

sábado, 3 de marzo de 2012

vacaciooooooones

Bueeno jajajaj se que quizas algunas hayan notado mi ausencia pero es porque estoy de vacaciones aun ajjajaj mi regreso será el 20 de marzo, adjunto a un capitulo y me intentaré pasar por sus maravillosos blogs si es que me alcanza el tiempo :)
Un besooooooos mis queridas y nos vemos pronto con un lindo bronceado

martes, 24 de enero de 2012

Capitulo 8: mi trabajo no es amarte.


bueenoo, les dejo este capitulo que realmente a mi me gusto porque le da el pie a sucesos algo amargos y romanticos :) creo que a partir de acá se viene lo bueno jajaja
Me intentoo poner al dia lo mas que puedoo
Muchoos besos y disfruten :)
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No quería abrir los ojos, ya que Chris me acariciaba suavemente el pelo. Era una sensación maravillosa.

Pero no duró demasiado; al parecer se dio cuenta de que estaba despierta y paró suvitamente. Supuestamente alguien cuando se percata que su pareja esta despierta le hace cariño con más fervor… no para. No quise comprenderlo asi que solo me levanté.

La casa era un asco; pero no le tomé importancia.

-¿Quieres desayunar?.- Pregunté con una sonrisita pero a él le pareció da lo mismo y se encogió de hombros. Ciertamente no entendía su bipolaridad.

Me estiré y vi como me miraba sin decir nada; el hielo permanecía en sus ojos, ¿Dónde había quedado el chico dulce de anoche? Me acerqué y besé sus labios; pero fue un beso frío, un incipido roce de labios.

-¿Qué, no me hablaras?.-Dije con frialdad, a la defensiva de lo que él me pudiese decir.

-No soy el más hablador por las mañanas.-Replicó con la misma frialdad que yo le había hablado.-Además ya son las 10.

10…algo tenía que hacer…¡mierda el ensayo!

Me incorporé de un salto y corrí a la ducha.

-¡Hay dinero en la mesa para un taxi!.-Exclamé mientras corría a ducharme.

Él se quedo con ese frió rostro donde estaba y asientio; pero al parecer no tenía la intención de irse.

Me desnudé lo más rápido que pude y me metí a mi amplia ducha. Era un lindo baño con mosaicos celestes, de mármol y unos lindos pilares de granito. Disfruté como él agua recorría mi piel suavemente mientras pensaba si Chris sería un novio ideal.

Quizás yo no era nada para él y solo fue algo pasajero.

Intenté que no me doliera tanto pero en lo profundo me sentí terriblemente mal. No estaba acostumbrada a este tipo de chicos pero sin duda me servía de lección.

Apagué el agua y salí.

Mierda. En mi apuro había olvidado traer una maldita toalla…¡vaya que día estaba resultando!

¿Qué hacer ahora? No podía quedarme ahí por siempre. Probablemente Chris se había ido a esta altura así que preferí salir.

Abrí la puerta recelosa y escruté el lugar hasta el último centímetro, para que no se me escapara nada. Así que en mi desnudez salí cautelosa y corrí lo más rápido que pude en dirección a mi habitación.

Di la vuelta en el pasillo; pero cuando iba doblando en la última esquina, grité de miedo. Era Chris mirándo una pintura y cuando yo grité se volteó y me miró automáticamente.

Nuestros ojos se encontraron y vi sorpresa en su mirada; ninguno de los dos se esperaba. No debió haber pasado más de 1 segundo cuando grité aterrada.

-¡VOLTEATE!¡AHORA!

Levantó las manos en señal de paz y se volteó ; pero me percaté de cómo me lanzó una mirada rápida.

La sangre subió a mi cabeza y me ruboricé completamente.

-¿Quieres que te pase esa frazada?-Preguntó divertido y amable por primera vez en el día.

-Si no es mucha la molestia.

Caminó sin voltearse y tomó una frazada que estaba encima de mi cama, y de espaldas se devolvió y me la dejó en el piso para luego avanzar unos pasos y darme mi espacio.

Lo tomé apurada y me envolví como momia, para luego continuar mi alocada carrera.

Cerré de un portazo y vi su divertido rostro por un momento antes de ver la madera. Me apoyé en la puerta; me acababa de ver sin ropa, Chris me había visto sin ropa.

Al otro lado de la puerta lo escuché reír; esa risa masculina que me encantaba. Y por alguna razón reí yo también.

Me vestí rápido, con unos jeans ajustados y una polera con una parca encima. Si fuera por mí, me pondría una falda evangélica para mostrar lo menor de mi cuerpo posible pero hacía demasiado frío. Tomé mi bolso e inhalando hondo abrí la puerta.

-No estuve tan mal.-Me dije a mi misma y suspiré; sabía que él estaría por ahí.

-La verdad es que para nada.- Dijo cruzado de brazos y con una sonrisa burlona dibujado en su rostro.

-Quita esa cara de depravado sexual.-Dije molesta caminando por el pasillo hasta donde estaba él.- Si hubiese sabido…

-No pasa nada; tengo claro que no eres una stripper.-Interrumpió con tranquilidad.

Me sentí más relajada.

-Si no te molesta, me gustaría acompañarte .-Dijo mientras caminábamos escaleras abajo.

Me sorpendió; no esperé eso… pero no le diría nada. Ultimamente había perdido la capacidad de decir no.

Salimos a la calle y nos dimos cuenta de que estaba lloviendo. Chris a mi lado prendió un cigarro y le pregunté si podía fumar uno. Sonrió, y tirándo humo dijo:

-¿Estás segura?

-Ya tengo casi 18, dejame tomar mis decisiones.-Dije bromeando y mientras le arrancaba el cigarro de la boca.

No tardó en buscar otro y encenderlo .

Lo pusé en mi boca e inhalé el humo demasiado rápido, ahogándome y provocando arcadas.

Chris rió a mi lado y dijo con voz ronca y amable:

-Así no. Tienes que tomar una bocanada y dejarla en tu boca. Luego tomas aire e inhalas profundo. De ese modo no te ahogas.

Hicé todo los pasos y me percaté de que él estaba en lo cierto. No fue la sensación más agradable del mundo pero no fue malo.

-En un mes cumplo 18.-Comencé a decir casi en un susurro, pero después tomé fuerza y aclaré la voz .-Haré una fiesta con mascaras y me preguntaba si… bueno, si querías ir conmigo.

Lo miré pero su rostro estaba frío de nuevo. Maldita bipolaridad suya.

-No se si este en la ciudad…

-Oh, entiendo.-Lo irrumpí mientras apartaba la mirada. Los ojos se me llenaron de lágrimas inevitablemente.

Sabía que había sido muy cortés como para decirme que no.

Pasaron minutos en silencio hasta que vi el estudio y me subió el ánimo. Quizás era verdad y no podría venir a mi fiesta.

Había olvidado que tenía el cigarro en la mano y ya se había consumido. Lo boté y me acerqué a los camerinos.

-Lo siento pero esta vez no puedes entrar.-dije con humor; ya repuesta de el mal rato.

Él sonrió y emprendió camino hacía recepción.

Me vestí rápido y me paré frente al espejo para buscar todas las maneras distintas de peinarme. Me venció así que solo me hice una cola de caballo.

Me plisé la falda y salí algo nerviosa hasta que llegué al vestíbulo. Pero tuve el repentino sentimiento de querer golpear a alguien.

Chris estaba sonriendo y hablando con Terri.

Con la furia corriendo por mis venas, caminé y me paré en frente de Chris; lo más lejos de Terri para no atestarle un golpe en su cara.

-Vamos Chris.-Dije cortante.

No se movió así que lo agarré del ante brazo y lo arrastré conmigo al pasillo.

-Maldita zorra…-Musité para mis adentros.

Chris rió, con esa risa profunda y seductora e inesperadamente me abrazo, pegando todo su cuerpo al mío haciendo mas lenta nuestra caminata.

-Eh, cuidado con esas palabras. Aún no eres mayor de edad como para andar blasfemando.-Bromeó mientras me besaba el cuello.

No, no lo entendía pero definitivamente me agradaba cuando estaba así.

-Perra.

Entramos a la sala 8 e inmediatamente me puse mis zapatos de ballet.

-¿Y ahora que?-Me preguntó.

-Te sientas y me miras.-Dije con voz seductora, guiñándole el ojo.

Comencé a elongar, y a subir a mis puntas, cuando me percaté de que Chris estaba jugando con mi tutú.

-Eh, suelta eso.-Dije yendo hacía él y quitándoselo.

-¿Qué bailas?-Preguntó.

-El lago de los cisnes, el solo de Odette.-Dije casí en un susurro, algo avergonzada.

-¿Te ayudo?

-Es un solo.-Repliqué

-Puede ser un dueto si quieres.

Suspiré imitando la mala gana pero interiormente estaba encantada.

-Esta bien, pero mantén las manos solo en la cintura.

Asintió y se acercó a mi, tomándome de la cintura.

Hizo todo lo que le indiqué , pero no era el bailarín ideal.

-Necesito que me levantes.

Me levantó, pero no de la manera que quería; me volteó y me elevó frente a él. Reí de buena gana mientras me amarraba a su cintura con mis piernas y me sujetaba del cuello con mis brazos. Él obviamente bajo mucho sus manos para poder tomarme mejor.

Nos besamos, y él abrió su boca y deje pasar su lengua por toda mi boca, haciéndome estremecer a cada contacto. Sus labios se movían rápidos, casi furiosos y no me dejaban respirar. Me pasó una mano libre por el pelo, revolviéndomelo y cuando ya no me daba cuenta, estaba apoyada sobre una pared; aún amarrada a él.

Sus besos me calentaban los labios y podía sentir la pasión que emanaba de los dos hasta por los poros.

Bajo sus manos por mi espalda; pero estaba llegando mucho más debajo de lo que yo quería que llegara.

Saqué mi cabeza hacía el lado para tomar aire y él siguió besándome el cuello.

-No…acá no.-Jadeé mientras baja de él.

Poso su brazo en la pared, al lado de mi rostro y puso su cara muy cerca de la mía. Sus ojos eran magnéticos; eran seductores sin la intención de serlo. Mi cuerpo reaccionaba como nunca antes; pero no me iba a ganar.

-¿Por qué?-Preguntó intrigado.

-Porque estamos en un estudio de ballet, a plena luz del día.-Dije con duda, sabiendo que esa no era la verdadera razón.

Enarcó una ceja, y supo que no era la única razón.

Suspiré y con voz casi en un susurro hable:

-Soy virgen.

Quitó el pelo de mi cara con dulzura y dijo con voz apaciguadora:

-Yo también.

Sonreí y negué con la cabeza. Con delicadeza, lo empujé y salí de esa excitante jaula.

-Cretino.- Dije mientras me iba a la barra.

Él me miró y se dibujo una sonrisa; encendió un cigarro y comenzó a fumar. Yo hice lo mío y me di cuenta de que estaba lista; me sabía la coreografía de memoria… y cuando bailaba me sentía Odette.

Me voltié y me di cuenta de que el aún me miraba. Permanecimos un rato así, sin decir nada cuando una voz a mi espalda me erizó los vellos de los brazos y me produjo un escalofrío.

-No se puede fumar aquí.- Chris al escuchar chirriar la puerta perdió todo el atisvo de dulzura en su rostro y se convirtió en el hombre que conocí.

-Sino que, ¿me bailarás? Me gustaría verlo.-Gruñó Chris, amenazante. En ese momento… hasta le llegue a tenerle miedo. Chris tenía un pecho fuerte, abdominales y unos brazos que de seguro si le pegaba a alguien le volaba unos dientes.

No quería que le pegara muy fuerte a Will.

Chris se paró y caminó hacía Will; obviamente desafiándolo y poniéndose en frente de él. Y por su parte Will andaba con Terri; me había cambiado por esa perra.

-Lindo ojo Christian.-Repuso Will con sarcasmo.

Me escondí atrás de Chris y lo tomé de la muñeca para evitar que fuera sobre Will.

-Lindas mallas, ¿no quieres un tutú?.-Musitó Chris, apretando los dientes. Me percaté de cómo sus musculos se tensaban, y si yo no decía algo se terminarían matando.

Pero lo que dije no fue lo mas inteligente.

-Me cambiaste por esa perra.

-Tu cállate.-Gruñó amenazante… nunca pensé que él me diría eso. Pero ahora si que estaba en problemas, los puños de Chris se apretaron y tuve que hacer mucha fuerza para que no se fuera contra Will.

Finalmente no se resistió y guardó la compostura.

-Agradece que no te vuelo los dientes.

-Vamos Chris.-Dije a su oído, jalándolo. Él me sonrió y tomó la última bocanada de su cigarro cuando comenzó a moverse.

Cuando paso en frente de Will, le tiró el humo en la cara y se rió frente a su reacción.

Le tiró lo que quedaba del cigarro a los pies y se volvió hacía mi.

-Que se diviertan.-Dijo con ironía mientras me tomaba de la cintura y me acercaba a él.

Una vez afuera, ambos comenzamos a reír. Nunca lo había visto así; con esa cara de felicidad y una amplia sonrisa. El frío chico que había conocido casi no existía ahora.

martes, 10 de enero de 2012

Capitulo 7: como una princesa se convierte en plebeya


Bueenoo, este es el ultimo capitulo que escribiré antes de irme a inglaterra :D no digo que haya no me conecte, pero aviso que quizas me demore un dia o dos en establecerme y por consecuencia tener internet :) pero como siempre, me pondré al día con sus historias como siempre.
Ultimamente no hago capitulos muy emocionante porque hasta ahora se me acabaron las ideas; pero desde ahora en adelante, la historia se pone buena xD lo juro, ya que ni yo pensaba en los giros que tomaria la historia
Muuuuuuchos besos chicas, y espero que lo disfruten tanto como yo cuando lo escribi :)
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Varias veces me había pasado. Prometía cosas que no podía cumplir; las palabras eran débiles y últimamente tenían menos valor. Ahora para cumplir una promesa era necesario que te amordazaran y te apuntaran con una pistola.

Aún, después de echarle la culpa a medio mundo, sentía esa amarga sensación de que era una mentirosa. Una gran y vil mitómana.

El peso de mis mentiras ya me pesaban el estómago. Había prometido a Will que no vería más a Chris, que no lo llamaría, que si me lo llegara a encontrar miraría a otro lugar.

Muy bien, había cumplido mi promesa más o menos una semana y pensé que iba a morir del aburrimiento. Las audiciones eran en una semana así que mi mente quedaba desocupada; libre para pensar cualquier cosa. Ya había logrado entrar a la compañía; y era casi la más joven. Y conseguir un protagónico parecía bastante improbable, ya que como dicen, el ballet no es para niños sino para profesionales. Aún me faltaba para llegar ahí.

Lo que me tenía así de alterada realmente era Chris. Me había llamado y siendo la gran idiota-pendeja que me había convertido últimamente, no pude no contestarle . Habíamos hablado unos pocos minutos, pero ante una simple pregunta yo había dicho que sí; y luego de hacer todas esas estupideces recordé la severa cara de Will y que esta vez no estaba bromeando.

Aún así sentía una pizca de satisfacción. Lo que no sabía no iba a matarlo, claramente.

Me encontraba sentada en mi patio, sobre una cómoda silla de madera fina. Al frente mío había una mesa de vidrio con dos vasos llenos de limonada con hielo (lo cual resultaba algo incoherente ya que estaba nublado)

El cielo era más que gris aún y la luz mortecina tenue iluminando tétricamente las platitas y todo nuestro alrededor. Yo continuaba mirando con una cara de idiota retrasada la pared, sin nada más que pensar.

La molesta vocecilla de Antoniett me sacó de mis divagaciones a la fuerza. Hablaba algo de la universidad. Lo que fuese, no le prestaba mucha atención.

-No me estás escuchando Ell.-Replicó molesta

-Si, si lo hago .-Mentí tomando el vaso y bebiendo un frío trago.

Era tan frío que hasta me quemaba la garganta y producía una sensación incómoda en los dientes. Definitivamente no había sido buena idea.

-Estoy segura de que entraré. Rebecca-retrasada no puede ganarme.-Musitó entre una mezcla de alegría y enojo-Pero tu Ell, no te lo tomes a mal , dudo que siquiera te consideren, ¿Cómo va a reaccionar tu papá? Estarás castigada por el resto de tu vida y te pondrá una horrible señora como tutora que posiblemente se llame “Estricter” y te enseñará a tejer y bordar.- Escupió las últimas palabras como si fueran algo horrible y miró angustiada el infinito.

Carraspeé la garganta un poco atragantada y le respondí sin apuros ni culpa.

-Lo que pensaba.

-Aún no puedo creer que te hayas salido de la escuela a tan poco de terminar, ¿te das cuenta que no obtendrás diploma?

-Me da igual, no lo necesito de todos modos. Y en ese momento me pareció lo correcto-Dije sin apuros mientras me encogía de hombros.

Sostuvo su mirada desorbitada; sus finos rasgos se volvieron duros frunciendo el ceño y mordiéndose el labio.

Estaba mucho más preocupada que yo.

-Tu tienes un real problema sobre sabes qué mierda es lo correcto. Si sigues así terminarás asesinando a alguien porque “es lo correcto”.-Dijo enfurecida y moviendo los brazos como loca.

Sonreí.

Sabía que me esperaba una buena cachetada pero aún así sonreí.

No había sido yo sola, yo solo lo había planeado, el percusor de todo esto había sido Chris por incitarme en cierto modo.

En vez de enfurecerse solo bufó y miró a otra parte, retomando su gran solicitud de universidades y otros temas por varios minutos. Ella en un segundo pareció quedarse en blanco y luego me apuntó con su dedo. Por un momento temí por mi salud.

Pero no paso absolutamente nada, solo siguió parloteando y yo seguí pensando en lo que haría.

No bebería más. Si iba a estar con Chris, seria sobria.

Además, luego de la entrevista Will me contó que había vomitado a su lado el día anterior en la noche entre otras cosas, que por su rostro, no quería decirme.

Si veía una botella vomitaría.

Continué caminando buscando un taxi invisible, ¿hoy estaban todos ocupados? Y el clima todavía no estaba a mi favor; aún bajo el cielo nocturno se veían las amenazantes nubes negras sin luna a la vista, ni estrellas solo una oscuridad.

Me hundí en mi abrigo negro de piel hasta que me tapó la nariz. Curiosamente era mi abrigo de la suerte; que no recordaba muy bien de donde provenía solo que me traía suerte.

Los autos a mi lado pasaban rápidos y a mi otro lado estaba un parque tan negro como el cielo; solo se veían las anaranjadas ramas bañadas por los focos. Extrañamente no me sentía nerviosa en absoluto; y pensando que yo era una persona que los nervios la carcomían y le daban ganas de rodar por el piso… era extraño.

Un pequeño restaurant italiano se divisaba a unas cuadras. Era iluminado, una luz muy rustica a decir verdad, paredes de madera clara y un letrero con la bandera de Italia en la cima. Las personas, habituadas al frío se sentaban en las mesas de afuera adornadas con un gran quitadosl que era muy inútil.

No esperaba que Chris estuviese sentado con un ramo de flores. Pero al menos esperaba que estuviese sentado aguardando mi llegada como en las películas. Comer pasta fría en una mesa completamente sola sería algo verdaderamente triste sin mencionar que sería vergonzoso.

Me acerqué con recelo a una mesa y me senté esperando su llegada.

Pasaron 20 minutos.

Llevaba un vaso de coca-cola light vacía y aún no veía su rostro asomarse por ninguna parte.

40 minutos. ¿Era idiota o que? Una vocecilla en mi cabeza me decía y me gritaba que sacara mi orgullo del horrible foso en que se encontraba ahora.

Comencé a recoger mis cosas, con mis manos entumecidas por el frío. Miré a lo lejos y juré que veía un espejismo… quizás esto si fuese una película y el llegara en ultimo momento con flores y una carroza.

No, solo era Chris, trastabillando y con un horrible ojo morado y el labio inflamado. Aún así, tenía algo de orgullo así que le lancé una mirada de odio y continué caminando en la otra dirección. Sabía que no era lo correcto… pero no quería parecer débil.

Caminé solo unos cuantos pasos cuando su pesada mano tomó mi muñeca casi con delicadeza pero con la fuerza suficiente para retenerme.

Apreté los dientes y retuve el aliento ¿podría ser tan estúpida? Bueno, al parecer yo era una gran imbécil. Él me venció una vez mas lo cual me hizo sentir absurdamente débil.

Lo miré con detención, escrutando su rostro. Llevaba algo de sangre seca entre el pelo, el ojo estaba súper hinchado y su labio… alguien realmente lo debía odiar. Intenté tocarlo pero hizo una mueca y retiré mi mano con rapidez.

-¿Qué te pasó?-Pregunté sorprendida; mirándolo atónita, olvidando algún enojo que había sentido en algún momento pero sabía que no iba a obtener respuesta.-Ven, mi casa queda algunas cuadras de aquí, supongo que podre hacer algo por ti.

Caminamos en silencio todo el camino y cuando vio donde vivía no se sorprendió en absoluto. Seguía tan neutral como siempre lo cual era un tanto perturbante. Nos sentamos en un sofá cerca de mi pieza y saqué un pequeño botiquín. Mi papá estaba de viaje (lo cual no era extraño) así que no tenía porque preocuparme.

No quería que le tocará la cara, pero con firmeza repuse:

-Quédate quieto.

Me respondió con un gruñido y, aunque contra su voluntad se tranquilizó.

-¿Qué te pasó?-Pregunté al final, cuando termine de hacer todo.

Puso su único ojo bueno en blanco y sin mover el cuerpo dijo:

-Creo que es obvio. Lamento que me hayas visto así.

Sonreí algo roja y fui a prender las luces del viejo candelabro para que alumbrara la estancia. El corazón me palpitaba a mil por hora, lo cual me enseñaba que era solo una adolecente enamorada.

-Da lo mismo, ya me verás así de mal algún día. De hecho, fue hasta divertido.

-Que bueno que mi dolor te divierta.-Dijo con algo de amargura, pero después, volteándose en el asiento busco mi vista.- Pero… agradezco tu preocupación.

-Por nada. Haz hecho que una común cita de comer pasta haya sido mi entrenamiento de cirujana plástica. Quizás me dedique a arreglar caras desde ahora.-Dije con cierta ironía mientras me sentaba a su lado y nos mirábamos. Fue algo incómodo; pero en el buen sentido. Me sentía a gusto con él y me sentía… hermosa cuando él me miraba así.

Éramos de diferentes mundos pero ya no me interesaba.

Bajó la mirada y como si pareciera divertido por primera vez en su vida propuso:

-¿Te parece si pedimos comida china a domicilio? Yo pago, ya sabes; para compensarte la atención médica de primera calidad

Me pareció una grandiosa propuesta.

-Me encantaría.

Estuvimos varios minutos hablando de cosas mundanas, pero sin tocar nunca temas profundos. La verdad parecía mas cómodo así y no quería perturbar este ambiente con preguntas incómodas.

Llegó la comida y él cumplió su promesa. No era la comida más rica del mundo, por supuesto, pero Chris la hacía muy agradable.

La comida venía con esos palitos chinos, y el inútilmente intentaba comer.

-Déjame enseñarte, sabes, si sigo enseñándote tendrás que comenzar a pagarme por estos servicios especiales.-Tomé mis palillos y le hice una demostración de cómo se tomaban correctamente y él me imitó, solo que cuando lo tomó un pedazo de carne me saltó al rostro.

Cerré los ojos y me mostré ofendida, pero una ofensa falsa.

-Así que… esto es lo que quieres.

No lo pensé dos veces y le arrojé un tallarín a la cara. Pensé que tendría una reacción mala, pero en vez de eso, comenzó a reír y con delicadeza, comprobando mi reacción, me tiró otro tallarín como venganza.

En algunos minutos, estábamos tirándonos toda la comida . Yo llevaba tallarines en el pelo al igual que él, estábamos parados, usando los sofás como trincheras de guerra hasta que finalmente mi “munición” se acabó. Era hora de la galleta de la fortuna.

Nos sentamos arriba de los tallarines y sorpresivamente él pasó su brazo por mi hombro y me acercó a su cálido cuerpo. Abrí mi galleta y la leí con detención, “Favorables cambios se presentarán en su vida”. Ya lo creía; eran muy favorables. Intenté leer la suya, pero él en un acto infantil la escondió en su bolsillo y repelió mis intentos de tomarlo.

-¡Que decía!-Exigí saber de pronto.

-Muchas cosas.-Dijo mirándome a los ojos; esos celestes casi azules ojos magnéticos que eran casi mágicos para mi.- Pero no creo en eso, ¿sabes por qué? Porque no predijo que haría esto.

Me tomó dulcemente, por primera vez en su vida y me besó. Sentí su herido labio y un poco sabor de sangre en mi boca; no me importó de todas maneras… él me besaba con dulzura y eso era lo que importaba.

Hablamos y hablamos, pasaron los minutos y hasta las horas. Miré mi reloj y ya eran las 4 de la madrugada; pero no tenía la intención de dejar de hablar con él.

El sol me daba en la cara despertándome molestamente así que me restregué mis ojos y miré la maldita ventana abierta. Afuera llovía tempestuosamente pero yo no tenía frío; un cálido y pesado cuerpo dormía a mi lado. Me tenía abrazada; pero no un abrazo flojo, sino uno fuerte que me amarraba a él. No me quise mover mas de lo necesario; no quería que este momento acabara nunca.


sábado, 7 de enero de 2012

Algo de mi :)

No soy egocentrica ni nadaa, pero como veo que todos hacen una biografia yo tambien hare una! :D.
*Bueenoo primero empezemos por quien soy jajaj
Hola soy Camila Henzi, y pertenesco a la triple A... no, es broma jajajajajajaj bueno ese es mi nombre y tengo casi 16, y cuando tengo tiempo algo escribo jajaja Soy alta, algo rubia... y la verdad no se que más poner jajaja Me gusta que me digan cami, y me considero alguien alegre y optimista.

*Mis defectos (uuuuuuuuf pondre los importantes)
-Bueno, cuando me siento mal, fumo como condenada ( no se si eso es un defecto, pero no creo que sea algo bueno)
-Antes era algo superficial, ya lo supere y aprendí a conocer las personas como son antes de juzgar solo por su apariencia :)
-Me importa mucho lo que los demás piensen de mi.
Bueeno, mi compromiso 2012 es superar todo esto (bueno el cigarro es una deuda pendiente ).

*¿Como comencé a escribir?
jajajjaja buena historia, creo que tenía 10 años mas o menos, y en mi colegio se hacía una cosa de que cada alumno de básica tenía que escribir un cuento que luego sería publicado en un pequeño libro llamado "Historias de Grandes Pequeños", y la mejor historia ganaría un premio. Bueno, era obligatorio hacerlo asi que tuve que escribirlo igual.
Ese fue mi primer cuento. " El Mundo a través de la moneda" o algo asi, no recuerdo demasiado. Igual siempre tuve una variada imaginacion, yo era la que inventaba todos los juegos en mi clase.
Y bueno gané la cosa esa, y el premio era ni nada mas ni nada menos que un diploma... IMAGINENSE UN DIPLOMAAA UOOOOO CUANTAS PERSONAS DESEAN ESOO A LOS 10 AÑOOS! (estoy siendo sarcastica la verdad, no me intereso nada el premio ni escribir) habria preferido un moco envuelto en papel... literalmente...

Y bueno así segui olvidando que escribia jajajajajjajajaj hasta creo que el año pasado. Mmmm si vivi momentos dificiles pero bueno, da lo mismo, son cagadas humanas que uno hace así que no sé, me dan lecciones de vida o algo asi.

Bueno, según mis padres y otras personas (incluyendo mi pediatra y otros) yo tuve una leve anorexia. Nunca fue intencional lo juro, pero nunca estuve a gusto con mi peso asi que decidi bajar. Nunca llegue al extremo de no comer nada en un dia, pero habia veces que solo almorzaba y bueno, me volvi muy flaquita, pero la verdad me gustaba serlo. Era talla 34 de pantalones, ¿a quien no le gustaba eso? pero bueno, después vinieron problemas de salud, etc etc.
El punto es que tuvee muuuuuuuuuuuuuuucho tiempo para escribir y leer, y descubrí que me encantaba hacerlo. Nadie (a parte de mi mejor amiga) sabe que escribo, ya que no se, como decia en mis defectos, me importan lo que digan los demas y prefiero dejarlo asi jajaja

La verdad cuando entre a blog, me sorprendió que hubiesen muchas niñas que adorasen esta enfermedad como una diosa. Bueno, a mi me tocó vivirlo en cierto modo ( pesé 46 y me descompesé muy mal) y no creo que sea una diosa, ni siquiera creo que sea divertido tener a tus papás estando a tu lado las 24 horas viendo si comes o no, y ver sufrir a la gente a tu alrededor. No fue agradable al verdad, y no me gusta recordarlo; intento borrarlo de mi memoria siempre.
Creo que mi mejor consejo es este... aceptense como son, cada una es unica a su modo :) cada una tiene una cualidad especial y solo es cosa de aprender a amarse como eres. La perfeccion no existe, somos unicos y especiales :)

Bueenoo, la verdad quiero hacer un agradecimiento especial a mi mejor amiga, que ha estado 9 años ahí jaajjajajajaja en las buenas en las malas, en todas. Gracias por ser mi imbecil especial, por las imbecilidades y literalmente, nacer el mismo dia que yo ( las dos nacimos el 3 de mayo jajaj ) por pelearnos por imbecilidades y volver a ser amigas, jajaajjajaj eres un perra (L) somos unas perras jajajaajjaja (chiste privado)

Fotoooooooos time! jajajaj Un agradecimiento a las personas que hicieron este año un buen año :)

Eres mi mejor amigo hombre del universo, gracias por hacerme reir!

Aww te quieroo maldita locaaa!

Si, sonará insolito, pero GRACIAS PROFEE POR AYUDARME SIEMPREEE!

Y finalmente mi mejor amiga, gracias por tu amistad incondicional :)



Y una niña con su perro (L) te amoo danky!

Y finalmentee gracias a todas estas chicas que siempre comentan, que estan ahí y me alegran con sus comentarios, que me hacen sentir que escribo "algo" bien. Son tooodas fabulosas, esperare siempreee sus historias ansiosa de comentarlas!
Un besooo a todooooooos!
Se despide: cami :)

jueves, 29 de diciembre de 2011

Capitulo 6: Malas intenciones. (Parte de Chris)



Bueeeeeeeeeeno la verdad considero que este capitulo no quedó de lo más bien, pero que mas dá, después tendré tiempo de arreglar estas cosas :) Aun sigo leyendo sus libros (L) me dejaron harto trabajo por hacer jajaja un beso a tod@s y disfruten este "capítulo"
Att: Cami :)



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"La lluvia me bañó de pies a cabeza mientras caminaba a ese viejo garaje. Las calles antes muy sucias ahora estaban bañadas por un pequeño brillo producido por la lluvia, con vagabundos acumulados en las esquinas para protegerse del frío, de un invierno que estaba comenzando venirse encima de todos nosotros. El fuego de sus fogatas iluminaba todo y le daba un tétrico pasaje a todo.

Metí mis manos a los bolsillos y me detuve en frente del pequeño garaje cerca de el edificio abandonado. Antes este lugar había sido hermoso, ahora solo era un basurero de los años 50.

En cuando abrí, el olor a cigarros y a cerveza me golpeó el rostro y vi a mis "amigos" sentados con las manos llenas de cartas y apostando fichas.

-Lo sentimos, empezamos sin ti, hermano.-Dijo Gave,
sacándose el cigarro de su boca y saludándome con la mano.

Torcí una sonrisa y les pegué unas duras palmadas en la espalda a todos, mientras tomaba mi asiento cerca de la mesa. Busqué un cigarro en mi bolsillo y lo encendí.

-¿Quien va ganando?-Pregunté mirando mi mano donde estaban mis cartas.-Si esta ganando Gave es que esta haciendo trampa, de nuevo.

No era muy buenas, pero tampoco tenía mucho dinero para apostar y al final siempre terminábamos haciendo... otro tipo de apuestas

-No Chris. Tu eres el terriblemente malo jugando; hace a
ños que no te veo ganar algo.

Solté una carcajada y miré sus oscuros ojos llenos de malicia.

-¿Me estas retando? sabes que en otro tipo de juego siempre te he ganado.

Todos comenzamos a reír al entender a que era lo que yo me refería. Me revolví mi mojado pelo y esbocé una sonrisa casi maliciosa frente a él.

-Creo que acepto tu reto. Siempre has sido bueno con las mujeres y las conquistas rápido. Pero ahora quiero algo un poco más arriesgado.

¿Arriesgado? Nada era lo suficientement
e arriesgado para mí. Y sobre todo si se trataba de mujeres, al fin y al cabo las terminaba conquistando en semanas. Nunca tardaba más que eso en acostarme con ellas.

Bajé mi mano y dejé las cartas boca a bajo, mirándo la blanquecina cara de Gave, marcada con su oscuro pelo que tenía mechas de colores de una de sus rebeldías. Tenía quizás un par de años más que yo, pero sin duda tenía dinero. Un dinero
que necesitaba y sabía que no podía perder.

Los demás compañeros de juego comenzaron a reír y a hacer ruiditos, esperando a cual sería mi reto. El lugar estaba iluminado por una sola lampara que colgaba peligrosamente del techo, una mesa de madera muy roída y unas sillas viejas. Era un lugar perfecto para jugar.

-Bien Chris. Te reto a lo siguiente: te daré 6 meses para conquistar a una mujer pero, te pediré lo siguiente. Tiene que ser una chica rica.-Finalizó y es
tuve pendiente de como todas las miradas se fijaban en mi. ¿Una niña rica? sin duda sería alguien muy difícil, pero no imposible.

-Muy bien. Acepto tu apuesta.-Dije rompiendo el silencio en el cuál todos habían esperado una respuesta. Sería divertido; me mantendría ocupado por un tiempo.

Yo había pertenecido a esa sociedad hace tiempo, mucho tiempo"

6 AÑOS ANTES.


"Vaya fiesta, vaya noche. No recordaba mucho la verdad solo que el chalé de mi viejo padre estaba destrozado. La mesa de marmol practicamente no existía, el enorme televisor de muchas pulgadas estaba bolcado en el suelo. Donde estaba parado estaba completo de botellas de licor carisímas, sin contar el vomito y otras cosas que no quería saber que eran esparcidas por todas partes.

Los cuadros en el suelo, las ventanas rotas, lamparas destrozadas... solo esperaba que su Mercedez aun siguiera ahí o estaba realmente frito.

Ya tenía 18, era un adulto y podía hacer lo que quisiera. Me
encantaba desbocarme, y no ser un hermano más diplomático de Harvard.

Me gustaba ser la oveja descarriada del rebaño que era mi familia. Nunca había entendido el gusto de trabajar como imbécil y no disfrutar. Me incorporé lentamente y me miré al espejo, viendo el desastre que estaba hecho yo.

Tenía un ojo morado, y el otro rojo, probablemente por lo que había probado anoche. Supuse que era cocaína pero Steve esta vez se había pasado, esta noche había sido más salvaje que ninguna otra y no recordaba a cuantas de las mujeres habría seducido y tenido sexo. Esperaba no volver a contraer otra ETS.

Comencé a caminar intentando esquivar todo lo tirado por el piso, incluyendo las personas que dormían plácidamente después de una noche de borrachera. Recorrí la primera habitación y nada, unos idiotas durmiendo en la cama de mis padres; por suerte este era solo el chalet, y no mi verdadera “casa”, mañana mandaría a las mucamas a limpiar esto y problema resuelto. Nadie sabría el incidente de acá si tenía algo de suerte.

Me topé con Alex, un viejo amigo que al parecer lo había pasado genial anoche. Ahora iba corriendo por el pasillo poniéndose los pantalones.

-La mejor fiesta Chris.-Dijo dando trompicones hacia la salida.

-Claro. ¿Donde vas?

-Voy a un cumpleaños familiar, de mi primita Ellen.

-Va, anda. Que te diviertas pegando a una piñata.

-Eso espero. Mandale saludos a Steve.-Y dicho esto, salio lo mas rápido que pudo. Un cumpleaños infantil... que tal

Seguí caminando por el poco iluminado pasillo cuando vi algo al final de corredor.

Hallé a Steve durmiendo sobre el bar. Nada de delicados “buenos días”, me limité a pegarle un codazo y agarrar un vaso para tomar su contenido. Un sabor fuerte y de alto calibre recorrió mi cuerpo; Vodka.

-Eres un cerdo, ¿Cómo tomas vodka a esta hora?-Masculló Steve con voz ronca relamiéndose los labios y volteándose hacía el otro lado para seguir durmiendo.


-La verdad pensé que era agua, pero habría sabido que era vodka si recordara algo de anoche.- Dije en todo cortante y sin más preámbulos, lo agarre de la polera y lo volteé. No estaba enojado la verdad, pero tenía ganas de golpearlo por haber sido tan irresponsable.-¿Qué me diste anoche Steve? Que consté que te lo preguntaré una vez nada más.

Se relamió los labios una vez más y me miró soñoliento, pesé a mi fu

erte remecida.

-No sé, algo que traje de Asia. No hablo chino para tu información

así que no entendí que me dijo el vendedor.

Imbécil. Comprar sin saber que mierda compras.

-Ok. Espero que no haya hecho muchas cagadas anoche.-Dije levantán

dome y buscando el fregadero para quitarme el desagradable sabor de mi boca. La luz mortecina entraba por la ventana; afuera había nevado por primera vez en el año.

Miré la nieve sorprendido, como un pequeño niño que nu

nca la había visto. No sabía porque me provocaba tanta emoción; la había visto cientos de veces. Quizás era porque era la primera vez que nevaba este año y como dicen, la primera vez es siempre la más emocionante.

-Quita esa mirada de depravado sexual Chris por favor. Me perturbas.-Dijo Steve incorporándose y yendo hacía mi. El sofá estaba hecho un asco así que nos quedamos observando embobados la nieve ya que no había donde sen

tarse.

Sonreí levemente y lo miré. A pesar de que Steve era un imbécil de primera era mi mejor amigo de toda la vida; desde que tenía memoria. Hacíamos todo juntos, de hecho la primera vez que fui a una fiesta fue con él, lo sabíamos todo y ambos éramos

unas ovejas negras en nuestras familias. Mucho en común la verdad.

Abrió la boca y repuso lentamente, cada segundo más emocionado con la idea.

-Tengo cocaína, por si te interesa.

Reí irónicamente. Ya quería largarme de aquí… pero una vez más no le

haría mal a nadie.

Inmediatamente él supo cual era mi respuesta.


Era maravilloso el mundo cuando lo veías así, de tantas formas y colores. Te olvidas que eres la decepción de tu familia, de que eres un inútil y que estás destinado a ser un dependiente por siempre. Todo es tan brillante que hasta resulta hermoso, todo se te olvida; de hecho si estuviese mi padre podría ponerme a bailar con él.

Miré a Steve de reojo y el estaba tan embobado como yo. Con es

a cara de idiota feliz que lo caracterizaba tanto a él, estábamos jodidos los dos. Nada más que hacer. Él se acostó y se comenzó a mirar las manos.

-¿Haz notado que nadie nos quiere en nuestras familias? Digo, mi mamá me detesta y mi papá no me habla hace más de un año. Estoy desheredado. Y tú, mi querido amigo, estás en la misma situación que yo, solo que al menos tienes a Marcus, tu hermanito. Al menos el te quiere.

Marcus. Esa pequeña criatura de 5 años. Tan dulce, me costaba

encontrar algo dulce y adorable pero Marcus ganaba el premio; el lo era. Era todo lo bueno de este mundo y lo amaba, era la única cosa que representaba un valor para mi en este mundo de perros.

De pronto comencé a reír fuerte; una idea me resultó absurdamente graciosa. Recordé que Marcus me había acompañado a mis vacaciones; que había insistido

y mis irresponsables padres no lo habían pensado dos veces antes de dejarlo a mi a cargo.

-No puedo creer que sean tan imbéciles de dejarme a Marcus a cargo. Digo; él estaría mejor solo que conmigo de compañía. No sirvo para esto definitivamente, nunc

a podré ser padre porque doy asco.

-No podrás ser padre porque eres estéril, amigo.

Ambos reímos como tontos y nos paramos. Todo era colorido y sin siqu

iera pensarlo comencé a romper los vasos de encima del mesón. No tenía problemas, no era nadie en este mundo. Le propiné una fuerte patada a la mesa del velador y rompí la lámpara.

En menos de 5 minutos ya teníamos todo destrozado, la lámpara colgada de un hilo en el techo; si antes este lugar era un asco ahora no había palabra para describirla. Tuve una gran idea; la laguna a esta altura estaría congelándose y estarían las montañas nevadas. Un hermoso paisaje.

-Steve, despierta a Marcus. Yo calentaré el auto por mientras. Saldre

mos a dar un pequeño paseo.

Steve, obediente se incorporó y yo fui al porche a buscar mi auto. Introduje la llave y prendí el motor con excitación; había algo que me hacía latir el corazón m

ás rápido y más fuerte. No era una palpitación de esas malas, eras de esas de emoción cuando vas a hacer algo genial. Como cuando te tiras por paracaídas o algo asi.

Por alguna razón me puse automáticamente el cinturón de seguridad;

era una clase de acto de reflejo. “Nunca conduzcas sin cinturón” y después de un par de choques aprendías a valorar esa regla de oro.

A los minutos apareció Steve con Marcus en brazos envuelto como una momia. La casa desde fuera no se veía tan mal; solo un par de vidrios rotos nada que no se pudiese solucionar con unos cuantos billetes.


Marcus se sentó en el asiento de atrás junto a Steve y me saludó con esa pequeña manito que tenía.

-¿Dónde vamos Shrist?-Dijo con voz dulce, típica de un niño pequeño; llena de inocencia e ingenuidad. “Shrist” era mi apodó que el me había colocado ya que cuando era más pequeño no podía pronunciar mi nombre. Así que resolvimos que quedar

a así puesto a que a mi no me molestaba ese sobrenombre.

-A dar una vuelta por el lago, soldado.

Arranqué poniendo delicadamente el pie sobre el acelerador p

ara dar marcha atrás. El efecto de las drogas se me estaba pasando y ya tenía algo de lucidez; o al menos podía per la “profundidad” de las cosas pero la nieve era extrañamente brillante y divertida. Cuidé de no acelerar mucho ya que este auto arrancaba rápido y en una carretera llena de nieve era peligroso.

Pasé el cambió y todo fue normal. En unos 10 minutos estaríamos en el lago.

Steve y Marcus iban jugando en el asiento trasero, ambos parecían tener la misma edad realmente. Steve era un niño más. Volví mi vista al camino cua

ndo vi una forma que me asusto; no sabía que era, estaba demasiado distorsionada como para poder ver algo con claridad pero era algo que se interpuso en mi camino. Giré bruscamente el volante, entre los gritos provenientes de mi asiento tr

asero y apreté el freno.

El auto derrapó por el suelo, dando vueltas resbalándose por el hielo. Intenté mover el volante de manera desesperada pero mis intentos fueron inútiles; había perdido el control absoluto del auto.

Me costó varios minutos ver que era lo que pasaba. Sentí un fuerte

sonido, seguido de golpes demasiado fuertes y luego el mundo comenzó a girar y a girar con demasiada rapidez. Nos habíamos volcado, y parecía nunca parar; sentí como el aire de mis pulmones salía violentamente y como me remecía yo en mi asiento, arriba y abajo violentamente sin entender demasiado.

El auto paro en un momento; se detuvo por completo. Y yo sentía como me desvanecía al mismo tiempo . No sentía mis manos ni mis piernas y no tardo mucho en que todo se transformara en una película negra.



ACTUALIDAD.

Me encontraba en mi casa. En mi casa, llorando como una mujer. Cualquiera se hubiese avergonzado de mí; con los ojos rojos aferrándome a personas que ya no estaban en este mundo y castigándome por siempre.

“Yo los maté”. Pensé amargamente, pero me obligué a decirlo en voz alta.

-Maté a mi mejor amigo y a mi hermano.-Dije con voz media que


brada. No había llorado, solo se me habían escapado unas lágrimas pero aún asi era humillante al extremo.

Siempre recordaría cuando ingresé al hospital. Cuando yo so

lo llevaba un golpe en la cabeza y unas costillas rotas; y mi hermano con Steve envueltos en una bolsa de plástico negra. ¿Cómo personas que significaban tanto para ti terminaban en una “bolsa de basura”? habían muerto instantáneamente.

Siempre me perseguiría la mirada inculpatoria de mi padre cuando me vio llegar, y la decepción de cuando le entregaron el examen toxicológico. Nunca olvidaría los ojos de dolor de mi madre; unos ojos en el cual no había perdón para mi. También hubo lástima; ellos siempre lo supieron, sabía en lo que yo andaba solo

que se negaron y esto era el resultado de todo.

Dos personas muertas.

Más bien tres.

Parte de mi murió ese día también.





*mi nueva firma jiji (Ellen)

martes, 27 de diciembre de 2011

LO SE QUE NO SE DIGA MÁS.


Si bueno, lo se no me he conectado en haaaaaaaaaaaaaaaarto tiempo y la verdad decir eso sería quedarse corto pero he tenido varios inconvenientes, de hecho muchos. Haré una lista variada para que me comprendan algo...
1.-La verdad los primeros meses tuve ese tipico ataque de: ¿que escribo ahora? Luego tuve una visión de esas mágicas y soñé todo, tuve todo en un sueño fantastico y tenia hasta el final.
2.- El verdadero problema fue escribirlo puesto que yo soy muy perfeccionista en todo lo que hago asi que antes de publicarlo en mi blog, lo escribo en un cuaderno, luego lo leo lo arreglo y después lo escribo acá con lujo y detalle, así que como soy floja, me dio flojera publicarlo.
3.-Cuando me animé no tenía internet, ya que murió el modem etc etc
4.-Luego me castigaron.
5.-Simplemente me olvidé que tenía un blog hasta ahora, que recordé que tenía una historia y un mundo ficticio esperandome.
Bueno les cuento que en menos de dos semanas partiré a inglaterra pero afortunadamente allá tendré internet 24/7 , asi que espero que este sea mi vuelta en toda la gloria posible.
Si es que alguien es seguidor de este libro solo le diré que le espera mucho, muucho, que todo es inesperado y que nada es lo que se cree. NADA.

Un besito y trataré de ponerme al dia lo mas que pueda :)
Lovee youuuuuuu

Si copias, te pego :(