domingo, 21 de noviembre de 2010

Capitulo 2: por cada amanecer, hay un anochecer.





*Bueeeno, aqui hay un video de Anahemi Ballet :D y si quieren entender una parte de más adelante de la historia, recomiendo que lo vean, así entenderan mejor. Es como la mini presentación de un personaje, solo que es el caso de como baila ese personaje jaja. Solo serán 3 minutos de su valioso tiempo :O no se pongan tacaños jaja*



Aceptaba que las noches se me hacían aburridas; solo pensaba en bailar y... bueno, otras cosas. Debía admitir que pensar en un chico quera algo tonto, pero aunque no quisiera se me venía su rostro a la mente, solo necesitaba un punto fijo y ya me imaginaba aquellos grisáceos ojos carentes de emoción cruzándose con los míos. Y su repentino interés... me estremecía pensar en él.
-Ell...Ell...-Susurró una voz femenina que me volvió atar a la tierra.Si; me encantaba divagar.
-¿Qué?-Espeté malhumorada.
Recordé que me encontraba en clases con Antoniett pero ultimamente solo veía la boca de los profesores moverse pero solo escuchar incoherencias de sus labios. Era tonto que solo deseara la compañía de un chico que siquiera conocía y pensaba en mi padre, que todavía no llegaba de su gira de trabajo, llevaba casi 2 meses afuera mientras yo permanecía encerrada con la ama de llaves.
-No me tienes que gritar.-Respondió de manera brusca.
No demoré en disculparme y ella no tardó en preguntar que era lo que me pasaba. Mi mejor amiga... era un secreto que debía saber y que lo veía casi como una obligación informarle lo que pasaba, hasta el más pequeño detalle. Por su sonrisa le agradaba el chico y soltaba palabras como "guau" y "no me lo puedo creer"; pero un hombre salido de una revista de modelos que se interesaba en su amiga no era algo común. Para nada.
-¿No tendrá un hermano?-Preguntó súbitamente cuando terminé mi relato.
Reí de buena gana;así era ella, tan... Antoniett.
-Pero hay chicos muy lindos ahí; si quieres me acompañas los sábados.
Ella enarco una ceja de manera graciosa; sí, ella era de las que no bailaban y por el bien de la humanidad era mejor no pedírselo. Pero además de eso era una equitadora de primera, fotógrafa y hablaba francés.
-Y a qué no sabías que...-Prosiguió, dando el punto suspensivo para que yo le preguntase que era lo que pasaba.
-¿Qué?
-Terri se cambia a el curso, este mismo.
¿Terri? la idiota de Terri, ¿mi enemiga Terri? la misma que me había traicionado se venía a mi curso, a este colegio. De verás que no podía ser más feliz; que manera tenía ella de arruinarme la vida.
-Vale, y eso significa que...
-Ell, ella también baila, como tú, ¿acaso los del mundo de la danza no se conocen entre ustedes?
Vaya que la conocía y muy bien, tan esforzada por ser la mejor y creerse superior a todos...no soportaba siquiera mirarla. Me había desechado como a alguien que tira un papel al basurero, ¿acaso eso eran las personas para ella, basura?

Negué ceñuda; jamás había pensado que alguien como Terri pudiese bailar. Pero ahora que me lo mensionaban si lo parecía, era menuda, caminaba de esa manera tan especia y comía muy poco. Debí haberlo supuesto.
-Y yo solo pensaba que le gustaba caminar como si tuviese un palo pegado al culo...
Ambas reímos de manera estridente, atacadas literalmente por un ataque de risa, hasta que el profesor de matemáticas, ya cansado y fuera de sí gritó:
-¡Esto no es su recreo! si quieren seguir hablando, salgan.
Intercambiamos una mirada pero era solo una idea, quizás algún dia... Aquel profesor no era precisamente el señor simpatía, de echo, era muy desagradable , pero no había nada más que obedecer. Me acomodé en mi asiento y usando mi pupitre de almohada , me dispuse a dormir un rato.
No alcanzé a soñar nada, solo pensaba en...que si quería ganar el papel principal este año tenía que entrenar más. Pero si Will no se esforzaba, yo tampoco lograría nada, si él no se lucía, yo menos lo iba a hacer.
La campana del colegio ya sonaba, y de mala gana me había levantado soñolienta para caminar a la salida converzando de buena manera. Hablaba con Victoria, una niña de pelo alocado y algo bajita para mi, con su ropa tan simple y estridente pero contagiosa risa. Ella era algo como... "mi compañera de colegio" ya que tomaba clases de pintura y tenía su camino artístico por su parte. La gran diferencia era que sus padres la habían visto pintar y estaban consientes de su creciente talento; el mío no. Jamás en su vida me había visto bailar, siquiera un simple "vamos, tú puedes" para animarme, sino sabía que era lo que sentía yo al bailar, ¿como pretendía que aceptase que quería bailar?


-Guau, ni idea de que ella sabía bailar.-Dijo Victoria, mirando a los lados por si ella o alguien a pare de nosotras nos escuchaba.
-Debe ser de las ricas que tienen clases particulares o algo así.
Victoria enarcó una ceja y carraspeó la con la garganta mirándome inquisitiva.
-Si bueno; no creo creo que me importune demaciado.
-No si va a la academia...
-¿QUÉ?-Jadeé tomándola por el hombro y sacudiéndola para que me siguiera hablando
-¿Qué no sabía bailar..?
-No, lo otro, tu sabes lo que dijiste.
Lo había escuchado una vez, pero no lo podía concebir; necesitaba escucharlo de nuevo para pensar con claridad. Ya se había metido en mi vida, ¿no le era suficiente? al parecer no; quería despedazarme como un niñito quemando hormigas, deleitandose con el sufrimiento.
Pero no la dejaría, si que no, ese era mi lugar.... nadie alteraba mi mundo.
-Bien, mientras no se meta conmigo y con Will, no me importa. Además, no creo que sea tan buena como dicen que lo es.
-Will...-Jugueteó con un tono de voz molesto; era increible como podía cambiar el tema de un momento a otro. Si, la gente solía asumir que él y yo eramos una pareja o algo así.
Le lancé una mirada: esa mirada que le indicaba cuando detenerse y al instante captó el mensaje.


-Bueno, amigos, no pareja.
Ambas nos despedimos de todos y partimos hacía la Academia. Ella solo tomaba clases una vez a la semana, y yo como practicamente iba todos los días, acompañaba siempre a alguien distinto.
-Quería ver como baila Terri; de seguro parece tener dos pies izquierdos
-Uff, si quieres te lo grabo.
Las palabras que fluían por mi boca sonaban con total naturalidad, pero sabía, demaciado bien, que en el fondo tenía mucho miedo. Miedo de que fuera buena, no, excelente y que me quitara el puesto que con tanto esfuerzo me había ganado. Tenía ansias y angustia, por llegar y ver que no era así, solo exageraciones, o para aclararme que tenía que comenzar a buscar otro empleo.
-Si, te iré a ver por el vidrio polarizado; verte bailar me inspira. Cuando bailas, parece que comunicas una historia.
Sonreí ante su pequeño alago. Sus pinturas eran muy buenas, precisas con un trazo perfecto y seguro, pero representaban la fuerza, algunas eran alegres, otras meláncolicas... incluso tenía mi propia pintura.
-No se como no ves mi cansancio; pero cuando habrás tu galería de arte en Venecia o en alguna parte de Europa, al menos podré decir que soy amiga tuya y tener cerveza en un exclusivo bar. Eso sería bueno.-Repuse mientras reía. La academia estaba a una cuadra, más o menos, y el cosquilleo aumentando a cada paso que daba, el estómago estaba completamente revuelto con mariposas pegándole a las paredes de este.
-Y cuando estemos en Rusia viéndo tus ballets, tendrás que reservarme la primera fila siempre.-Dijo mientras me tomaba por el hombro y hacía una seña con la mano.
Era muy optimista, quizás demaciado. Si lograba entrar a la academia de Nueva York, sería una gran cosa, pero ¿como lograrlo con tantos postulantes? lo veía algo imposible. Tantos años de entrenamiento para nada.
-No creo que vaya a pasar.
-Entonces no creo que vaya a tener mi galería de arte; tienes que creerlo para tenerlo.
Esbocé una leve sonrisa. No me consideraba ecogéntrica, pero era sentirme importante,estar en primera fila se sentía bien; el solo" bien" me hacía sentir bien. Terri no iba a alterar mi mundo, claro que no.
Me despedí de Victoria, deseándole suerte y ella a mí. Me demoré muy poco en vestirme; quizás por el hecho de que estaba increíblemente ansiosa por verla y que siquiera me peiné; solo me lo tome y corrí hacía la puerta de salida del vestidor.
Empecé a chequear todo; elongando mis músculos para calentarlos antes del baile y mis viejos zapatos de ballet que no me animaba a cambiarlos. En el estudio no tenía muchos amigos, solo Will, ya que no me agradaba distraerme; pero como con él teníamos que tener esa "química" o algo así, teníamos el pequeño lujo de reirnos y de pasarlo bien.
El sol ya había comenzado a entrar por la ventana, y habían cerca de 15 o más niñas haciendo lo mismo que yo. Pero por mientras, solo esperaba a que entrase por la puerta. Solo se abrió y entró Eva, mi profesora de punta; mi corazón se había detenido, pero había vuelto a latir al segundo.
-Bien, hoy quiero verlas haciendo pliés, arabescos perfectos y extenciones largas y profundas. ¡A moverse señoritas! no tenemos todo el día.
Me levanté de un salto y sonreí; no iba a pasar nada, nada. Quizás Terri había llegado a una clase inferior a la mía.
Eva era morena, alta y delgada con una mirada aguda y sebera, con un rostro enmarcado por unas pequeñas arrugas; jamás decía "bien" mucho menos un "muy bien" solo era un... "no tan mal" nunca le iba a ser muy buena alguien. La miré por una vez, viéndo esos ojos negros agudos recorrer con seberidad cada una de las niñas y sin dudarlo, comencé a hacer extensiones largas, tanto que mis dedos tocaban el suelo frente a mis pies, los tobillos bien posicionados... buscando la perfección.
-No te afirmes de la barra Jodie. Presta atención a tus pies, Charlotte, Ell... tus extenciones no están "tan mal"
Era es0, nada más, pero no me molestaba ser "no tan mala". Puse mis pies en quinta posicion extendiendo el brazo derecho con delicadeza, como si fuera una pluma cuando Eva carraspeó su garganta.
-Bien niñas, ahora necesito su atención.-Dijo aplaudiendo para captar nuestra atención. Paré en seco; la boca se me había comenzado a humedecer y las manos me sudaban.-Bueno, quizás algunas se hayan enterado que llegó una alumna nueva, es Terri Harrington, porfavor, adelante.
Terri... no tuve la oportunidad de entrar en pánico, soloo que al escuchar su nombre fue como una patada en el estómago. Se me heló la sangre cuando la ví entrar, con sus piernas largas envueltas en las medias rosadas y su malla negra con falda pegada a su cuerpo. Su postura perecía muy profesional y su pelo rojizo ondulado estaba recogido en un moño perfecto dejando al descubierto su finas facciones.
-No es una costumbre.-Prosiguió Eva, haciéndola pasar.- Pero insistió en que la viesemos, asi que, ¡la voir danser!
En cuanto me vio, me lanzó una mirada fugaz cargada de orgullo y un odio discreto, y comenzó a bailar al compás de la música. Sus brazos se movían lijeros, sus pies cuando daban saltitos eran casi elegantes, como si volaran por el aire y sus arabescos y extensiones de piernas eran perfectos. Me costaba admitirlo; pero hasta a mi me había impresionado. Hizo cerca de de 7 piurettes muy elegantes y luego terminó de manera perfecta.
Intenté no perder los estribos, pensado en que todavía no era muy tarde y le aplaudí casi con entusiasmo; ya ni tenía idea en que pensar, ¿que era buenisima? no quería aceptarlo.
Nos volvimos a la barra de madera, haciendo extensiones y saltitos simples. Seguía concentrada en hacer saltos perfectos, pero al mismo tiempo lanzaba miradas fugazes donde estaba ella; mis ojos se movían rápidos, para ver sus relajados, pero elegantes movimientos.
-Su descanso chicas y porfavor escuchen.-Terminó de decir Eva, reuniéndonos a todas, o solo llamando nuestra atención.-Muchas saben que este es su último año; y que el numero final se acerca y que vendrán directores de renombre. Pero la obra más cercana es el Lago de Los Cisnes y comenzaremos a hacer audiciones de solos y parejas. Les deseo no suerte, fuerza para entrenar duro y obtener un buen papel.
Me sacudí el pelo en señal de nerviosismo y pensé en lo egoísta que estaba siendo, era talentosa, ¿y que? si me esforzaba aún podía tener un buen papel en la obra, quizás... en la parte de atrás.
Alguien me tocó la espalda sobresaltandome por completo y sacandome de mis divagaciones, pero de manera automática me voltié. No era nadie más que Will.
-Uuumm... raro, no me has presionado para que entrene duro.
Dejé de mordisquearme las uñas para sonreír debilmente y dije con falso animo:
-Necesitaba unas vacaciones.
-Tu jamás tomas vacaciones.-Respondió haciendo enfasis en "jamas". Lo miré de arriba a abajo; estaba completamente sudado y con las mejillas encendidas.- Y por eso conseguiremos el Lago de los Cisnes; ya lo verás.
Volví a sonreír, pero ahora era una felicidad sincera. Era increíble como unas pocas palabras provenientes de Will eran capaces de alegrarme el día. Él soñaba realmente en grande pero ahora me parecía algo...sincero.
-Eso sería bueno.-Repuse mientras extendía los brazos y él me tomaba de la cintura para levantarme.
-Eso sería más que bueno. Y bien, a practicar, las audiciones son dentro de poco.-Gruñó con aire de cansancio.
Antes de comenzar a entrenar con él, lancé una mirada fugaz a Terri, quién me veía con aire envidioso, mirándo de pies a cabeza a Will. Sus ojos parecían arder, pero no en un odio... sino como si tuviera planeando algo, ¿le molestaría algo de mi?, ¿o quería algo de Will?
Los ensayos para la audición de El Lago de los Cisnes habían sido duros, mucho trabajo, horas y horas de baile, pero ahora nos veíamos bien; realmente bien. Todo había valido la pena.
También había tenido el tiempo de observar a Terri y darme cuenta de que era mi mayor competidora y que estaba claro que nunguna de las dos iba a ceder. Oficialmente era una guerra.
Los días siguientes fueron una tortura; físicamente. Ibamos todos los días a clases, amabas adelante intentando ser la mejor y haciendo el mayor esfuerzo posible en demostrar quién era a mejor; y al final terminaba tan cansada que no podía ni estudiar, solo llegaba a dormir.
Y en el colegio... mejor ni hablar, no podíamos siquiera vernos la cara.
-Mira quién está ahí.-Susurró Valentine, una niña de pelo negro lacio que usualmente se sentaba con nosotras a la hora de almuerzo. Era palida y de ojos negros, pero guardaba ese encanto algo misterioso. Señaló sidimuladamente a Terri, con sus rulos rojizos sueltos y sus 3 amigas tan malas que la gente le tenía miedo con solo mirarlas.
Suspiré molesta y me concentré en mi incipido almuerzo, clavando el pollo con fuerza e intercambiando una mirada con Victoria y Antoniett.
-Mira quién está ahí.-Murmuró con tono burlon, lo suficiente alto como para que yo lo escuchara, seguida de unas risitas tontas, pero yo no me digne siquiera a mirar. Seguía mirando a Antoniett y Victoria quienes intercambiaban una mirada de preocupación.
Tenía la necesidad de hacer pensar que no me interesaba, que no tenía importancia... pero había veces que no era así; me hacía bullir la sangre y querer golpearle el rostro.
-Si, si...-Gruñí apoyándome en mi mano izquierda y echándome comida en la boca con la mano libre.
Las risitas irritantes provenientes de mi espalda estaban por comenzar a cabrearme; sonaban tan chillonas que me daban ganas de quedarme sorda en ese momento.
-Entiéndelo, si quedo así porque...
Respira onda... 1,2,3,4...
-Su madre...
5,6,7...
-La abandono, de seguro era una perra.
8... a la mierda, esto acaba aquí.
Me levanté de un salto, soltando el tenedor y arrojando la silla hacía atrás en un estridente sonido metálico. La ira y el dolor causadas por sus palabras corría por mis vebas, haciéndo una dolorosa mezcla; no sabía si quería llorar o arrojarme sobre ella para darle en ese rostro maligno.
-¿Que dijiste sobre mi madre?-Siseé parándome en frente de ella e intentando calmarme. No había podido hablar de mi madre sin llorar como tonta hasya que cumplí los 13, ¿como se atrevía a hablar de ella...? no pasaba ni una noche sin pensar que era un abrazo de buenas noches, nunca lo supe y jamás lo sabría.
El pensamiento racional y calmado que había intentado tener se termino; un instinto salvaje de querer destrozarla con mis propias manos me había invadido.
-Ya lo escuchaste, Ellen, ¿o quieres que te lo repita?
Antoniett se había levantado de donde estaba para ponerse atrás mió, jalándome del brazo para que lo dejara ya.
-No vale la pena, vamos Ellen.-Rogó tirándome de él brazo aún más fuerte, pero yo me la sacudí de encima para que me soltara.
-¿Así que ahora necesitas niñera, Ellen?-Se burló Terri, encarcando las cejas y mirándome con desdén reflejado en sus ojos verdes, tan malvados que te estremecían con una mirada- ¿O tu mamá jamás te pudo sacar a pasear?
Ahora si que la mato. Con un impulso casi animal me lancé sobre ella con toda la fuerza posible, con mis manos como garras para todar algo de ella, pero una fuerza me retenía a solo pasos de ella; a centímetros de su sorprendido rostro. Era Antoniett que me retenía por la cintura jalándome hacía atrás.
-¡Dejala ya, Ellen!
Me detuve agitada, con el pelo callendo sobre mi rostro, ¿que me pasaba? ¿acaso era un animal? Mi reacción había sido tan fuerte que me había golpeado el tobillo, y ahora si que me dolía.
Sus verdes ojos pasaron de el temor a la diversión; una muy maligna diversión.
-Salvaje.-Murmuró y poniéndo los ojos en blanco se marchó, como si nada hubiese pasado jamás.
Mis pulmones se inflaban con violencia, pero antes de que pudiese seguirla, Antoniett me volteó y me sacudió por los hombros.
-¡Ya dejala!
La ira se había convertido en un nudo en mi garganta que amenazaba con convertirse en lágrimas. Ella vio las lágrimas asomarse por mis ojos y sin subito avizo me sacó de ahí.
El atestado casino, de suelo de madera y murallas adornadas con cuadros estaba lleno de ojos mirándonos a las dos por nuestra vergonzosa actuación. Mi humillación.
-Ven, vamos.-Susurró tomándome por la cintura y pasando su brazo por mi hombro.
Intentando contener las lágrimas, pero aún así se me escapaba una que debía secar con el dorso de mi mano. Habíamos llegado a la banca debajo de un viejo sauce con ramas caídas y tristes.
-¿Quieres...hablar?-Preguntó luego de un lrgo silencio, pero antes de que pudiese decir algo más, las lágrimas comenzaron a brotar de mis ojos.
No conocía a mi madre, ni siquiera recordaba su rostro, no me había dejado nada... solo me había abandonado como si fuera un objeto desechable. No era nada, nadie y yo lo sabía muy bien. Solo no quería recordarlo...reconocerlo, saber que no me habían querido. Solo fui, abandonada; habían resquebrajado lo poco que quedaba de mi pequeño corazón.
Me dí cuenta de lo patético que estaba siendo todo esto. Respiré profundamente llenando de aire hasta el rincón más pequeño de mi cuerpo y sequé todas mis lágrimas. Hipando, sonreí debilemente y solté una risa muy parecida a un lloriqueo. La mitad del colegio la odiaba, y la otra mitad le temía.
-Mañana es viernes; no mas colegio ni nada, piensa en todo lo genial que harás, ¿si?
Pensé en viernes; no más colegio ni nada, solo yo bailando con Will y pasándo un buen rato, ¿que no podía ser mejor? si tenía algo que Terri no tenía, y que jamás iba a tener era amigos.

Me había visto obligada a dejar de entrenar el fin de semana, cambiando mis planes radicalmente, y teniendo que hacer algo realmente terrorífico... pasar tiempo con mis primos. Mi papá había tenido la brillante idea de ir a visitar a su hermana y estar con mi tía implicaba estar con mis 3 "brillantes" primos.
Si, la idea no me emocionaba mucho sinceramente, ya que se les unía mi primo mayor que regresaba de sus estudios. Pero ya no podia encontrar excusas; ya estaba al interior del "Mercedes" de mi padre, sentada en los asientos de cuero con él sentado al lado del chofer hablando por celular.
Ya había empezado a odriar ese aparato diminuto por romper nuestra relación Padre e hija mucho más de lo que ya se encontraba, ya que siempre estaba en conferencias por el mundo o en caso de que se ecnontrase, estaba pegado al odioso celular. Creo que tampoco conocía bien mi nombre.
El lujoso auto se puso en marcha estrepitosamente y yo me quedé pegada a la ventana, imaginándome cosas como bailar el estelar y la satisfacción que me traería; siempre divagaba con eso. La ciudad se perdía a nuestras espaldas, con todo ese ruido molesto dándole paso a los verdes campos y frondosos árboles.
Por alguna razon, tía Doroty se le había ocurrido vivir en medio del bosque; pero su casa parecía un paraíso, con piscina y con una mansión enorme.
-¿Cuanto falta?-Solté sin aire, sin importarme quién respondiese.


Pero la respuesta no era necesaria; al final del camino de tierra se alcanzaba a ver la enorme mansión con paredes blancas y mil ventanas. En cuanto entrenamos, lo primero que divisé fueron mis dos primos, Josh y Mike. Josh tenía 16 años, casi mi edad pero se portaba como si tubiese 11 años, pero Mike era el menor, ya que solo tenía solo 6 años y estaba en plan de aplastar insectos ensuciándose lo más que pudiese.
Esbocé una forzada sonrisa y me bajé de la protección del auto para enfrentarme con los animales aquellos.
-Hola.-Dije con ánimo falso, y al parecer Josh se había percatado. No llevaba ni un minuto pero ya quería regresar.
-Hola, ¿te unes a la guerra de agua.-Ofreció Josh, mostrándome la pistola cargada de agua.
Me encogí de hombros. No llevaba maquillaje ni ropa que me interesara mucho como para extrañar, ¿asi que por qué no?
-Vale, solo no se pongan violentos.-Bromié mientras aceptaba la arma cargada y me unía a la pelea.


Bueno, sabía que revolcarse en el lodo no hablaba bien de mí, pero me gustaba pasarla bien con ellos, judando sus violentos videojuegos y dispararse cosas. Eran estupideces que comunmente no haría.
Estuvimos cerca de 15 minutos jugando a dispararnos, y cuando me encontraba empapada y con el pelo goteando escuchamos el llamado de mi tía para almorzar.
+Con las tripas rugiéndo, nos dirigimos corriendo al gran comedor . La mesa podía contener a 20 personas, más o menos, pero tenía solo unas cuantas sillas para nosotros.
-¡Oh, Josh! cuantas veces te he dicho que no jueguen con agua y luego entren a la casa.- Exclamó mi tía entrando con las papas, y su dulce y rubio semblante iluminado por la luz que entraba por la ventana.-Ellen, cariño, ¿y tu padre?
-Está resolviendo ciertos asuntos por telefono.-Respondí mientras tomaba una cucharada de papas y me las ponía en el plato.
-Richard y esos aparatos. Si no los deja, de veras que se los romperé.
Solté una risa al ver la asombrosa sintonía de mi tía y yo. Ella había sido casi mi madre, ante la ausencia de la mía y en fondo, la quería como una. Pero si algo debía agradecer, es que me había cuidado como hija propia; con mi padre ni nos pareciamos. Él tenía rostro ovalado e imparcial; parecía no tener emociones, y tez morena con cabello negro y yo... todo lo contrario.
Jamás le había mencionado eso, pero prefería no decirloa que generar un montón de preguntas incómodas que ninguno deseaba.
Josh paaecía un naufrago, por no peinarse jamás su pelo dorado sin importar cual fuese la ocasión y esos ojos cafés que parecían no haber sido cerrados en años; daba la impresión de que siempre iba a una fuesta, aunque solo fuese al baño.
-¿Qué tanto me miras?-Replicó mientras se echaba una cucharada de ensalada de papa a la boca.
-¿Yo a tí? ¿que te hace pensar que eres exactamente lo que miro?
-Será porque soy la persona más sexy que hay en kilómetros a la redonda.
-Claro...-Dije con sarcásmo.-Prefiero besar una vaca.
-Creo que hay una por ahí pastando; pero me temo que la puedes dejar con trauma.
Reí irónicamente y puse los ojos en blanco para solo pensar en la palabra: "idiota" no podía creer que casi tiviese mi edad. Mi primo era rico de la palabra rico, del verbo rico si es que existía, el interior de su casa era una mesa gigante caoba con sillas francesas, suelo y paredes de mármol brillante y carísimo, adornada por cuadros, con una escalera de caracol que llevaba a el mirador gigante donde se veía la inmensidad del bosque.
-¡Oh, Alex, ya llegaste!-Escuché a lo lejos a mi tía; Alex, ese nombre solo significaba una cosa. Otro primo fastidioso.
Era el mayor, de 26 años y siempre traía a una chia nueva. A diferencia de los otros dos, el era de pelo negro, facciones duras y cuadradas, con unos ojos celestes resaltándo sus blanquecinos pómulos.
Tan relajado como siempre, entro con su polera y jeans desgastados, ¿quién dijo que los ricos sabían vestirse?
-Hola enanos...-Dijo mientras irrumpía en el vestíbulo y se acercaba a la mesa para sacar un pan y engullirlo.-Hola pitufa.
Ladíe la cabeza y le sonreí con sarcásmo.
-¿Vienes de otra fiesta?-Pregunté mirándo sus ojos celestes cargados de humor.
-Salgo a una.
-¿Qué no te aburres?
-Mmm.... no, jamás
-¿Y como está tu novia?-Inquirí sonriendo con malicia.-¿Pero cuál? la rubia, la pelirroja, la modelo, la cantante...
-Me envidias porque las chicas me persiguen, y tu todavía sigues siendo una virgen de peluca rubia. Muy Hanna Montanna, primita.
-Ser una persona decente no es un pecado, "primito"-Respondí comiendo marcadamente y entrecerrando los ojos.
-No, eres aburrida-Replicó con voz burlona; no era de extrañar que no me agradase a venir acá-Y bien primita, ¿te ánimas a una partida?
Su consolita; ese aparato. Puede que fuera ya un "adulto" pero amaba ese aparato con su vida, pasar horas era una afición secreta. Siempre me invitaba a jugar y yo siempre perdía; pero al parecer le gustaba ganar.
-Esta vez te gano-Mentí terminando de servirme la comida del plato de porcelana, pensando en como podía salir de esta casita de la tortura.




*Disculpen la demora :/ es que he tenido muchas pruebas jaja y el tiempo simplemente no me da jaaj pero hice mi esfuezo y les deje el capitulo 2 :D espero que les haya gustado y que no les moleste que sea largo :) Besooos *

Capitulo 1 parte 2. Aprendiendo a conocerte

La semana no me era nada, y antes de pensarmelo ya era viernes en la noche y yo me encontraba frente al espejo, preguntándome que era lo que se usaba para esto. Había revuleto mis dos closets, dejando un monton de ropa esparsida por mi cama y alfombra tapando el camino y aún despuéss de eso, solo me puse unos jeans oscuros y mi pelo largo suelto.
-Que más da- Dije sin percatarme que hablaba sola.
Miré mi desorden; la cama sin hacer hace días, ropa sucia por montones y vasos por todos los muebles; era notable mi falta de orden y organización. El pitido de mi celular empezó a resonar por mi habitación; el problema era donde.
Desesperada, me agaché y comencé a revolver la ropa, desde los mas normal a lo mas raro. Seguí el molesto pitido hasta llegar debajo de mi cama y darme cuenta de que estaba al lado de un calcetín sucio y otras porquerías, ¿como había llegado ahí? o mejor ¿porque tenía tanta basura en mi habitación?
Negué con la cabeza y metiendome debajo de esta contesté.
-¿si?-Pregunté echada intentando no darle a nada asqueroso.
-Ell, estoy en frente de tu casa.-Dijo esa voz ronca que reconocí como la de Will.
-Vale, solo 30 minutos más.-Bromié mientras cortaba.
Intenté salir, pero sin darme cuenta al medir distancias, me golpié la frente.
-¡Mierda!-Exclamé mientras ponía mis manos en la frente y maldecía por lo bajo, esperándo que el dolor parara.
Solté un bufido frustrado, riéndome de mi misma por ser tan estupida y regañandome por ser tan desorganizada. Rezando porque no me hubiese quedado morado, me incorporé y corrí escalera a bajo para llegar a la gran puerta de madera exótica, pasando primero por el salón con sus muebles franceses y pero lo demás estaba... vacío, hasta que mi papá volviera en un par de días y luego que se fuera. Antes eso me deprimía pero ahora era tan común que ni me interesaba.
Abrí la puerta usando toda mi fuerza y en cuanto esta estuvo abierta la suave brisa azotó mi peinado con su fresco olor a otoño; Will estaba ceñudo esperándome.
Cuando me vió salir, esbozo una sonrisa y me fue a recibir.
-Pensé que encerio demorarías 30 minutos.
Puse los ojos en blanco en cuanto me beso la mejilla
-Creo que para ti, la palabra sarcásmo no existe, ¿y ahora qué?, ¿nos vamos en bicicleta o a pie?
-Claro, si quieres llegar para mañana y además como llevar a la señorita de la clase alta a pie, tengo un auto.
De su bolsillo trasero sacó un manojo de llaves relucientes y las hizo tintinear frente a mis ojos. Will solía referirse a mi como "la niña rica", solo porque mi padre le gustaba ostentar sus cosas pero discutir con él era como pelear con una roca.
-Espero que estés sobrio.-Murmuré por lo bajo mientras lo seguía hacía su jeep.
Su interior era como... cualquier auto de un chico, lleno de envoltorios vacios de papas, ¿cuanto llevaban ahí? no lo sabía, pero parecía tener su tiempo.
-Si, sé que esta sucio y que es peor que el Mercedez, pero es algo.-Añadió mientras mantenía los ojos en el camino y las manos al volante.
Estuvimos varios minutos en silencio, hasta que el dijo sin pensar.
-Te haría bien conocer más personas.
Me giré y lo miré ofendida, respondiendo ceñuda.
-¿Tu supones que...?
-No, no, yo no supongo nada... mira, llegamos.
No era un callejón, ni una calle; era una discoteca con un brillante cartel reluciendo en la entrada, con música resonando en su interior.
Will intercambió una mirada urgida y me apresuré a decir:
-No te preocupes, ahora no bailas ballet, ¿ok?
El alivio apareció en su rostro.
Miré las murallas de granito azules, con la escalerilla que llevaba a dentro. Algo me revolvió las tripas, una sensación de nervios, rara y molesta, ¿por qué estaba tan nerviosa? no lo sabía con certeza, solo que no era muy bueno.
Will, cansado de esperar mi reacción de esperar mi reacción, me cogió del brazo y me arrastró levemente a la entrada de el lugar, peinándose algo en el camino con su aire confiado tan característico de él. Mi corazón se aceleró cuando, casi llevándome a cuestas, él giró la perilla oxidada y se abrió ese mundo que desconocía; no era como había pensado. No había pista de baile, solo eran 30 personas o mas bailando.
En cuanto entramos, el aire me golpeó el rostro el olor a humo y cerveza.
-¡Hey, Will!.-Gritó alguien en algún lugar, pero al parecer él lo conocía bien, ya que que en cuanto su nombre resonó me arrastró en dirección a la derecha.
-¡Jake!.-Exclamó Will, saludando a un chico dandose unas fuertes palmadas en la espalda.
Él tenía buen porte, rasgos fuertes y lindos ojos, además que uno que otro grano.
-Jake, ella es Ell.
Sonreí relajandome algo más.
-Un gusto.-Dijo mientras me tendía la mano y yo se la tomaba.
-¿Un amigo loco de Will?
-Algo así.
Ambos reímos, él sonaba gentil , pero no pudimos hablar más ya que Will me arrastró de nuevo. Eché un rápido vistazo a todos, pero eran demaciados rostros y que Will estuviese recitando muchos nombres por segundos no me ayudaba. Bajos, altos... hasta que mis ojos se posaron sobre un chico.
Tenía pelo rubio ligeramente largo, desordenado, una polera blanca que mostraban sus fuertes brazos y unos jeans desgastados que le quedaban bien. Sus facciones masculinas, con aire malicioso y ojos grisáceos-celestes; pero al menos me di cuenta que era un gran fumador, ya que en sus labios tenía un cigarrillo encendido.. La música resonaba con su natural ritmo, y a las personas les parecía gustar todo aquello, ¿por que no podía quitarle los ojos de encima? no lo sabía.
-¿Qué miras tanto?-Preguntó Will, poniéndose en frente de mi al percatarse que no le prestaba atención.
Me sacó de mis pensamientos, había intentado escucharle, pero era imposible.
-No...yo...nada-Responí rapidamente moviendo nerviosa las manos y sonrojándome al instanteM odiaba eso porque parecía un verdadero tomate.
-Nada... ¿no será que mires a Chris no es verdad?-Dijo de manera divertida, ¿era muy obvia? Chris... lindo nombre, de seguro no olvidaría ese nombre.
-No, yo no.- Mentí mientras baja la vista.
-No te creo.
Will entrecerró los ojos y sin súbito avizó se giro y grito:
-¡Chris, hermano!.-Por un segundo pensé que diría algo como: " mira quien te quiere conocer" , pero por suerte para él, no lo hizo.
Chris, el chico que volteó y esbozó una media sonrisa mientras apagaba el cigarrillo.
-William-Dijo mientras lo saludaba.
La creatividad de los hombres a la hora de saludar era increíble. Miré detenidamente al chico; debía ser mucho mayor, entre los 20 y tantos, y al parecer no era solo yo la que le tenía un interés especial.
-Chris, ella es Ell.
Él sonrió levemente mostrando su perfecta dentadura para luego saludarme con un beso en la mejilla, haciendo que estas se encendiera, pero para mi suerte, en la oscuridad era poco probable que alguien lo notara.
-Así que Will tiene una linda novia.
Con falsa confianza, sonreí y negue rapidamente con la cabeza.
-No, es solo mi amiigo.
Ladió un poco la cabeza y añadió:
-Francamente, no pareces la clase de persona que anda metida en esta parte de la ciudad.
-Te sorprenderías.
Elevó un poco las cejas ante mi respuesta y luego soltó una carcajada.
-Tienes el carácter, ¿pero sabes bailar?
Enarqué las cejas mientras sonreía y un brillo malicioso se prendía en mis ojos.
-Creo que tienes que verlo tu mismo.
Se acercó para hablarme más cerca y que yo pudiese escucharlo de manera clara, acelerando mi pulso.
-Muero por verte.
No supe que si lo que dijo lo hacía en sentido irónico y si estaba jugando conmigo o si era en realidad. Ese tono misterioso que tenía esos ojos que ocultaban algo y su rostro inexpresivo... no sabía que era lo que pasaba por su mente.
Pero no pude decir más porque las luces se apagaron y el lugar estalló en gritos de emoción y aplausos para luego la música comenzar a resonar y que todos comenzaramos a bailar. Se formó una especie de circulo, y Will nos lanzó a mi y a él para bailar. Nos coordinamos perfectamente, moviendo los pies y el cuerpo con destresa como lo solíamos hacer en el estudio, escuche algunos "bailas genial" entre otros, pero mis ojos solo estaban fijos en un rostro que estaba mirñando discretamente, con su mirada fría pero tenía algo distinto. Parecía tener algo de interés, un interés muy discreto, pero que estaba ahí; yo le interesaba. Sonreí para mi misma; este día no podía ser mejor.

Capitulo 1: comienzo del mal tiempo.

Cada uno de los musculos se estiraban dolorosamente, quejándose, pero aún así seguía con la frente pegada a mi rodilla en una simple elongación de después del baile sino después me era imposible siquiera levantarme por lo acalambrados que me quedaban mis extremidades.
Mi rubio y largo pelo estaba recogido en mi apretado moño alto que me tiraba cada hebra y estaba en mi maya negra con mi típico faldón corto rosa y mis zapatos de ballet muy apretados amarrados al tobillo.
Pero sin importar como me vistiese, estaba en mi lugar favorito en toda la Tierra; el estudio de ballet, el cual no cambiaría por nada. Su pulido suelo de madera caoba me había visto reanimarme y moverme con gracia y esos espejos siempres tan lindos me habían visto caer y dejarme morir muchas veces pero esa ventana, aquella pequeña que iluminaba todas las tardes el estudio era el lugar más adorable de todos.
Me levanté y golpié las puntas contra el suelo haciéndolas resonar y me apresuré a ponerme el buso antes de que Antoniett se enojara más de lo que debía estar ahora. Probablemente estaba afuera esperándome con mirada impaciente y mi café Starbucks en la mano.
Ella era como mi hermana, si que lo era; pero tenía un genio horrible.
-¡Ell, ya llegamos tarde a clases!- Gritó desde afuera mientras me presipitaba al pasillo y me despedía de la recepcionista.
Aún con el pelo recogido me puse las gafas de sol y me acerqué a ella quien estaba con esa sonrisa comercial-de-dentrifico esbozada en su rostro oliva.
-Hazle un favor a la humanidad y mueve el culo, ¿si?- Dijo riéndo mientras alzaba el café en su mano. El día era perfecto, con el sol resplandeciente y con una temperatura ideal, las hojas volando y el viento revolviendo nuestros cabellos.
-Mi culo solo se mueve cuando yo me muevo.-Repuse riéndo mientras la abrazaba y tomaba mi café.-Y em...¿como te fue con... el caballo?
El colegio estaba para nuestra suerte a unas cuadras de la academia de artes y en fin, eramos un prestigioso colegio en el cuál solo los más inteligentes lograban entrar... o personas ricas; la mayoria eramos de estos.
-Si bien debiste haber visto al hijo... y bien, ¿hablaste con tu padre?-Dijo Antoniett cambiando el tema mientras se ponía el pelo tras su oreja. Llevaba sus pitillos negros que acentuaban sus largas piernas y un blusón blanco con un cinturón.
¿Hablar con mi padre? eso jamás pasaría. Él quería que me pasara 8 años estudiando medicina o algun trabajo que no implicara el arte de por medio.
-No, pero dudo que lo tome muy bien. Su hija doctora quiere ser ballerina . De seguro me mata.- Contesté con desánimo tomándo un sorbo de café.
-¡Vamos Ell!.- Exclamó con ademán para luego ponerse de una sola zancada en frente de mí y deteniéndome cerca del semáforo donde cruzaban los autos.-No eres como los que practican solo una vez, te veo entrenar todos los días y es algo que tienes que hacer, ¿me entendiste? sino, yo misma te arrastro y te obligo a hablar, no se como pero lo haré.
Esbocé una media sonrisa; si que era capaz de hacerlo. Así era ella, tan simple pero la mejor a la hora de animar personas... y amenazarlas. Ya estabamos cerca de el gran colegio que se alzaba sobre un capo de aspecto de catedral antigua. Era una tortura, encerio, pero dormía casi todas las horas; con Antoniett estabamos en medio de "la cadena alimenticia" no eramos ni odiadas ni muy amadas, solo lo suficiente.
Aburrida, entre y me dispuse a dormir.

El día había sido largo, muchos cuadernos y profesores diciendo "blablabla polígono blablaba" o lo que fuese, pero lo que era seguro era que encerio no prestaba atención, quizás tenía un deficit o algo por el estilo.
Al menos ya estaba saliendo con el bolso al hombro a la academia, con las energías renobadas después de dormir tanto.
-¡Ellen Von Bailarina!-Exclamó una voz masculina y me giré automaticamente.
Era Will, con su bolso Nike cruzando su hombro y su cabello castaño desordenado como siempre. Había veces que me preguntaba si se bañaba o no.
-¡Will!-Dije mientras lo abrazaba y emprendiamos ambos el camino hacía el estudio.
Muchos pensaban que los bailarines eran muy gays, pero Will era una excepción y además mi pareja de baile. Cada bailarina tenía su pareja a la hora de bailar y él era uno de los buenos.
-Mi pareja es la niña más loca y demandante sobre la faz de la Tierra, por eso me dejaron contigo.
Una de las cosas que se hacían en la escuela era que cada trimestre cambiaban a las parejas de baile y solo se quedaban los que mejo se "comunicaban"
-¿tus amigos siguen sin saber lo... de baile?
-¿me quieres ver dentro de un basurero y que me digan gay? no gracias.
Solté una risita mientras él pasaba el brazo por mis hombros y me acercaba a el.
-No lo creo, pienso que le darias una paliza a todos.
-Es porque jamás los has visto; son una mezla de king-kong y Godzilla, pero con revoluciones hormonales.
-Muy bien yo te ayudo.
-Te gustaría.
Me cambié rápido poniendo mi faldita y calzándome los zapatos. Will solo usara su polera blanca y su mayas negras; de ahí era la razon de porque molestaban a los bailarines. Agaché la cabeza para peinarme y desenredar mis largos cabellos para luego recogerlos en un moño de bailarina y me eche cerca de una lata de aerosol.
-¿Te gusta?
Will, con sus verdes ojos relusiendo de humor respondió.
-¿Te enseño el mío?
Asentí y con la mano se sacudió su despeinado cabello.
-Voilá.
-Ya veo porque pasas horas peinandote.
-Y bien, ¿preparado para que te enseñe?
Él giñó un ojo.
-Demuestramelo.
Estuvimos cerca de dos horas bailando, haciendo arabescos y moviendonos con destresa. Yo parándome en puntas y dando giros con los brazos a ciertas distancia de mi pecho y él dando saltos y sosteniéndome.
-¿Sabes por qué me uní a ballet?-Preguntó de repente mientras descansabamos
-¿Por qué?- Inquirí rapidamente todavía dando una vuelta sobre mis pies entre jadeos.
-Porque tengo chicas lindas tocándome con los brazos y piernas-Bromeó mientras esbozaba una sonrisa.
Pusé los ojos en blanco y negué con la cabeza . Tenía 18, no se podía esperar más..
-¿Y que harás este fin de semana?
-Nada.
-Me suena divertido.-Dijo con sarcásmo.
-Lo sé
-Te quería presentar a unos amigos, ¿de casualidad te gusta el baile callejero?-Dijo mientras se sentaba en el suelo y yo lo imitaba.
¿Baile callejero? sonaba divertido, parecía que se juntaban las noches a bailar y mostrar sus talentos. Sonaba genial.
-Este viernes, ¿te parece?
Esbozó una media sonrisa y me guiño el ojo.
-No faltes.

PD: la hare muy muy largo, porque no me conectare como en 2 semanas o mas jaja porque tengo examenes y tengo que pasar de curso o mi mamá me mata :S


viernes, 19 de noviembre de 2010

Prefacio

El gran baile, el primero de todos. Todo lo que había entrenado por meses e incluso años estaba por dar frutos ahora, a pocos minutos de la gran presentación.
Los nervios me corrompían el estómago, me sudaban las manos y me temblaban las piernas; estaba a solo pasos de un colapso nervioso.
-Tu puedes Ellen.-Dijo Paulet, alzandose con sus rubios cabellos atrapados en un fuerte moño de una manera tan magestuosa que resultaba abrumador.-Tienes mucho potencial.
Le sonreí debilmente; ella era una gran profesora y siempre lograba levantarme el ánimo, por muy bajo que estuviese y sobre todo, demostraba que confiaba en mí.
-Me siento... pequeña.- Murmuré bajando la vista y mirándo por el lugar por donde debía salir en unos cuantos minutos más.
-Yo no bailaba tan bien a los 6 años.-Dijo con mirada dulce, iluminando sus verdes ojos, una mirada casi maternal recordándome que me iba a ir bien ahí afuera.
-Gracias señora-Dije mientras me paraba en puntitas y la estrechaba en mis pequeños brazos intentando cruzar su cintura en vano.
-Ahora ve y sorprendelos.
Me dió un leve empujoncito hacía por donde debía salir en unos minutos más, aquel lugar que antes ni me inmutaba y ahora me aterrorizaba solo echarle una mirada.Empuñé mi manito lo más que pude, y recé porque papá se encontrase ahí... por primera vez.
Los aplausos comenzaron a resonar con estridencia y mi corazón se detuvo y al igual que mi respiración.No podía respirar pero sin embargo mis pies se movieron contra mi voluntad hacía adelante con un saltito y antes de poder concevirlo ya estaba ahí afuera, con todos esos aplausos en mis oídos de manera molesta. Todos eran padres con filmadoras pero él... no se encontraba ahí.
Deseaba que no me hubiese fallado de nuevo pero él era...importante y su trabajo era muy importante y yo lo sabía. Papá era lo mejor y me quería mucho; había una excusa para perderse mi actuación, la primera de toda.
Con el ánimo subiendo de apoco, y ya sintiendo mi corazón yendo de manera desbocada comenzó la musica.

Entrenar por años.
Bailar por minutos.
Vivir por segundos.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Presentaciones, al fin :)

Supongo que nada puede empezar sin una presentacion, de los personajes y bueno, del autor :) (osea yo :D) Bueno, yo soy una persona (wow, que novedad!) mas bien una chica normal, que le gusta salir muuuuuucho con amigos (siempre estoy afuera jajaj) pero sin embargo me gusta escribir y leer (es algo que nadie sabe, ya saben, no quiero que me tomen de otra manera) es algo que jamás he dicho, pero no importa, disfruto del tiempo que dispongo para soñar despierta.

¿Por qué un libro de bailarinas/ballet?
Mmm... creo que es porque encuentro un tema buenisimo :D El tema va porque una amiga es bailarina de ballet de la mejor academia de mi pais( chil
e :) wow ) y me cuenta siempre de todas las horas de entrenamiento y etc, pero encuentro que el resultado es... maravilloso.

Espero que el que algun dia llegue a leer este libro de una niña comun, le agrade, y que si no le gusta, sus criticas son aceptadas, siempre, mientras no sean con groserias ni insultos ( plis :) ) soy solo una persona que le gusta compartir sus ideas y que estoy aprendiendo como todos. Mi libro no sera perfecto pero al menos será algo.

Personajes de mi libro :)

Principales:
  • Ell: es el carácter principal de 17 años, ya que la historia gira en torno a ella, o lo que relata. Es una bailarina de ballet desde hace años , muchos años y le encanta entrenar, llegándo al límite casi siempre. Es muy exigente y es de una familia muy adinerada. Jamás conocío a su madre y su carácter es amigable-alegre, hasta que, mas adelante cambiará.
    La historia cuenta de como al c
    onocer a Chris cambia su vida, dando un gran vuelco, conociendo cosas que jamás pensó que vería y de él dolor que sufre, y como logra superarlo de a poco... o como se destruye cada vez más. Es de como ve sus sueños romperse y descubre el amor; en el hombre mas equivocado que podía existir.


Chris: Es un chico realmente guapo de 24 años. A él no le interesa realmente nada ni nadie, ni cuanto es el daño que le hace a los demás, sobre todo a Ellen. Su manera de decir "te quiero" es realmente extraña, porque no sabe expresarse correctamente. Es otro nadie, ya que no fue a la universidad ni piensa hacerlo, vive en los barrios bajos y está involucrado en asuntos... no muy buenos. Para él, Ellen solo era otro juego más,
objeto de su diversión, pero al final se da cuenta de que la quiere más de lo que alguna vez podría pensar.
Aprende a valorar a las personas y a ayudar que no se estanquen como él lo hizo, ayudando a Ell a no caer como lo hizo él.



William-Will: es el mejor amigo de Ell, el cual está siempre siendo presionado por ella para los duros entrenamientos constantes. Él jamás a admitido que baila ballet, por pertenecer a el equipo de rugby y hockie , los miedos típicos de el hombre. Era un amigo de Chris, ya que se reunían en un sitio a beber y bailar, hasta que descubre lo que pasa entre ellos dos.
Al final se da cuenta de lo que siente por Ell, pero hay veces que los errores no se pueden corregir. Él tiene 18 años y es un gran bailarín, pero disfruta bailar con Ell por sobre todas las cosas.



¿Te gustó la historia? sigueme y lee más :) en mi proxima entrada creo que escribiré todo el primer capitulo. Todas las criticas son bien recibidas (buenas o malas) pero pliiis, sin ofensas :)


Si copias, te pego :(