domingo, 21 de noviembre de 2010

Capitulo 1: comienzo del mal tiempo.

Cada uno de los musculos se estiraban dolorosamente, quejándose, pero aún así seguía con la frente pegada a mi rodilla en una simple elongación de después del baile sino después me era imposible siquiera levantarme por lo acalambrados que me quedaban mis extremidades.
Mi rubio y largo pelo estaba recogido en mi apretado moño alto que me tiraba cada hebra y estaba en mi maya negra con mi típico faldón corto rosa y mis zapatos de ballet muy apretados amarrados al tobillo.
Pero sin importar como me vistiese, estaba en mi lugar favorito en toda la Tierra; el estudio de ballet, el cual no cambiaría por nada. Su pulido suelo de madera caoba me había visto reanimarme y moverme con gracia y esos espejos siempres tan lindos me habían visto caer y dejarme morir muchas veces pero esa ventana, aquella pequeña que iluminaba todas las tardes el estudio era el lugar más adorable de todos.
Me levanté y golpié las puntas contra el suelo haciéndolas resonar y me apresuré a ponerme el buso antes de que Antoniett se enojara más de lo que debía estar ahora. Probablemente estaba afuera esperándome con mirada impaciente y mi café Starbucks en la mano.
Ella era como mi hermana, si que lo era; pero tenía un genio horrible.
-¡Ell, ya llegamos tarde a clases!- Gritó desde afuera mientras me presipitaba al pasillo y me despedía de la recepcionista.
Aún con el pelo recogido me puse las gafas de sol y me acerqué a ella quien estaba con esa sonrisa comercial-de-dentrifico esbozada en su rostro oliva.
-Hazle un favor a la humanidad y mueve el culo, ¿si?- Dijo riéndo mientras alzaba el café en su mano. El día era perfecto, con el sol resplandeciente y con una temperatura ideal, las hojas volando y el viento revolviendo nuestros cabellos.
-Mi culo solo se mueve cuando yo me muevo.-Repuse riéndo mientras la abrazaba y tomaba mi café.-Y em...¿como te fue con... el caballo?
El colegio estaba para nuestra suerte a unas cuadras de la academia de artes y en fin, eramos un prestigioso colegio en el cuál solo los más inteligentes lograban entrar... o personas ricas; la mayoria eramos de estos.
-Si bien debiste haber visto al hijo... y bien, ¿hablaste con tu padre?-Dijo Antoniett cambiando el tema mientras se ponía el pelo tras su oreja. Llevaba sus pitillos negros que acentuaban sus largas piernas y un blusón blanco con un cinturón.
¿Hablar con mi padre? eso jamás pasaría. Él quería que me pasara 8 años estudiando medicina o algun trabajo que no implicara el arte de por medio.
-No, pero dudo que lo tome muy bien. Su hija doctora quiere ser ballerina . De seguro me mata.- Contesté con desánimo tomándo un sorbo de café.
-¡Vamos Ell!.- Exclamó con ademán para luego ponerse de una sola zancada en frente de mí y deteniéndome cerca del semáforo donde cruzaban los autos.-No eres como los que practican solo una vez, te veo entrenar todos los días y es algo que tienes que hacer, ¿me entendiste? sino, yo misma te arrastro y te obligo a hablar, no se como pero lo haré.
Esbocé una media sonrisa; si que era capaz de hacerlo. Así era ella, tan simple pero la mejor a la hora de animar personas... y amenazarlas. Ya estabamos cerca de el gran colegio que se alzaba sobre un capo de aspecto de catedral antigua. Era una tortura, encerio, pero dormía casi todas las horas; con Antoniett estabamos en medio de "la cadena alimenticia" no eramos ni odiadas ni muy amadas, solo lo suficiente.
Aburrida, entre y me dispuse a dormir.

El día había sido largo, muchos cuadernos y profesores diciendo "blablabla polígono blablaba" o lo que fuese, pero lo que era seguro era que encerio no prestaba atención, quizás tenía un deficit o algo por el estilo.
Al menos ya estaba saliendo con el bolso al hombro a la academia, con las energías renobadas después de dormir tanto.
-¡Ellen Von Bailarina!-Exclamó una voz masculina y me giré automaticamente.
Era Will, con su bolso Nike cruzando su hombro y su cabello castaño desordenado como siempre. Había veces que me preguntaba si se bañaba o no.
-¡Will!-Dije mientras lo abrazaba y emprendiamos ambos el camino hacía el estudio.
Muchos pensaban que los bailarines eran muy gays, pero Will era una excepción y además mi pareja de baile. Cada bailarina tenía su pareja a la hora de bailar y él era uno de los buenos.
-Mi pareja es la niña más loca y demandante sobre la faz de la Tierra, por eso me dejaron contigo.
Una de las cosas que se hacían en la escuela era que cada trimestre cambiaban a las parejas de baile y solo se quedaban los que mejo se "comunicaban"
-¿tus amigos siguen sin saber lo... de baile?
-¿me quieres ver dentro de un basurero y que me digan gay? no gracias.
Solté una risita mientras él pasaba el brazo por mis hombros y me acercaba a el.
-No lo creo, pienso que le darias una paliza a todos.
-Es porque jamás los has visto; son una mezla de king-kong y Godzilla, pero con revoluciones hormonales.
-Muy bien yo te ayudo.
-Te gustaría.
Me cambié rápido poniendo mi faldita y calzándome los zapatos. Will solo usara su polera blanca y su mayas negras; de ahí era la razon de porque molestaban a los bailarines. Agaché la cabeza para peinarme y desenredar mis largos cabellos para luego recogerlos en un moño de bailarina y me eche cerca de una lata de aerosol.
-¿Te gusta?
Will, con sus verdes ojos relusiendo de humor respondió.
-¿Te enseño el mío?
Asentí y con la mano se sacudió su despeinado cabello.
-Voilá.
-Ya veo porque pasas horas peinandote.
-Y bien, ¿preparado para que te enseñe?
Él giñó un ojo.
-Demuestramelo.
Estuvimos cerca de dos horas bailando, haciendo arabescos y moviendonos con destresa. Yo parándome en puntas y dando giros con los brazos a ciertas distancia de mi pecho y él dando saltos y sosteniéndome.
-¿Sabes por qué me uní a ballet?-Preguntó de repente mientras descansabamos
-¿Por qué?- Inquirí rapidamente todavía dando una vuelta sobre mis pies entre jadeos.
-Porque tengo chicas lindas tocándome con los brazos y piernas-Bromeó mientras esbozaba una sonrisa.
Pusé los ojos en blanco y negué con la cabeza . Tenía 18, no se podía esperar más..
-¿Y que harás este fin de semana?
-Nada.
-Me suena divertido.-Dijo con sarcásmo.
-Lo sé
-Te quería presentar a unos amigos, ¿de casualidad te gusta el baile callejero?-Dijo mientras se sentaba en el suelo y yo lo imitaba.
¿Baile callejero? sonaba divertido, parecía que se juntaban las noches a bailar y mostrar sus talentos. Sonaba genial.
-Este viernes, ¿te parece?
Esbozó una media sonrisa y me guiño el ojo.
-No faltes.

PD: la hare muy muy largo, porque no me conectare como en 2 semanas o mas jaja porque tengo examenes y tengo que pasar de curso o mi mamá me mata :S


6 comentarios:

  1. Hola!! Gracias por visitarme, ya te sigo y me llebo tu banner.
    Me encanta tu historia, es increible espero publiques pronto.
    Saludos

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. Hola! me gusto mucho! se ve interesante! :D

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  4. hola guapi!! gracias x pasar x mi blog, ya veo k no soy la unica con la planxa jaja aunk tendre en cuenta k si la uso muxo me dañare el pelo, va bien saberlo. y gracias x tus felicitaciones x el libro, he exo una entrada explicando de k va la novela-^^- feliz fin de semana, y mil gracias x pasar de nuevo!! un saludo!!!!!

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  5. Te sigo!!! Me encanta tu forma de escribir!!!

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Comentarios? que bueno :D no omitas tus comentarios, ya sean buenos o criticas :) mientras no ofendas, claro esta

Si copias, te pego :(