martes, 7 de diciembre de 2010

Capitulo 3: Sigueme si puedes.


No soportaba más; llevaba cerca de 1 hora frente a la estúpida consola, perdiendo una y otra vez frente a Alex.
-Hey, tengo que ir al baño.-Repuso él, pausando su "Xbox" y levantandose para ir al baño.
Solía pensar que Alex tenía serios problemas de incontinencia: estaba siempre en el baño. Quizás usaba pañales y aún no me enteraba; eso so que me serviríara molestarlo de por vida.
Esperé que su gran silueta se alejara, y en cuanto no la divisé más, me avalancé sobre mi bolso, casi desesperada y busqué el celular para luego marcar rápidamente el numero de Will.
-¿Si?-Contestó una voz ronca y aturdida.
Con el corazón latiédome, mirando a ambos lados por si alguno de mis molestos primos se acercaba le respondí:
-Will, necesito tu ayuda. Ven por favor.-Rogué en casi un murmullo.
La necesidad de salir de ahí era demaciado fuerte; era una constante tortura que ponía a prueba mis hablidades, la paciencia y el autocontrol, para que no me dieran ganas de tomar el acha de atrás y salir persiguiendo a todos, y luego salir en las noticias por haber matado a mis primos. Pasaría el resto de mi vida en el manicomnio o en la cárcel, pero la idea de no escucharlos jamás se me hacía muy buena.
-Vale, ya salgo.-Finalizó para luego cortar.
Suspiré de alivio; me iba al fin, la tortura estaba casi por terminar. Con tranquilidad, guardé todo y esperé a que Alex volviese, rogando porque no me encontrase nada raro; él era como un gran radar, sabía cuando estaba mintiendo u ocultando algo... o era yo la mala mentirosa. Miré la pantalla en pausa y pensé en que jamás iba a descubrir como era el amor entre él y ese juego de la pelota; los hombres y el futbol, la pasión de perseguir algo como animales desalmados. Encerio que no lo entendía.
Para mi gran suerte, Will sabía donde quedaba la casa de mi tía (lo que realmente me ahorraba mucho tiempo) y solo demoraría... una hora, si tenía algo de suerte, claro.
-¿Me extrañaste?-Susurró una voz a mi espalda que me sobresalto por completo.
-No Alex, enserio estoy mejor sin ti.
Ambos reímos mientras tomaba el control atiborrado de botones y reanudaba su molesta partida. Veía a aquellos pequeños monitos moverse, pero mi mente estaba en otra parte, muy muy lejos. Si bien, jamás le iba a preguntar a mi papá de mi madre, por razones muy obvias, podía preguntarle a Alex. Él tenía ahora 26 y mi madre me había dejado hace 14 años, osea que, 26 menos 14 era 12; el tenía 12 años, era probable que supiese algo.
Hey!¿que acabas de hacer? ¡Te metiste un gol a ti misma!-Gruñó mientras dejaba el control en el suelo y me miraba completamente enfadado. Sus ojos parecían reflejar cuan molesto estaba... y jamás pensé que tendría que recurrir a él como ayuda.
-Alex, tengo una pregunta.
Me miró extrañado y enarcó una ceja.
-Si es esa de "donde vienen los bebés" ni sueñes que te responderé.-Contestó con humor mientras esperaba una reacción mía.
-Enserio Alex, necesito saber algo.-Dije totalmente seria. Sus facciones se volvieron gradualmente serias y asintió con la cabeza.
-Bueno, ¿Que quieres saber Ell?
-¿Tu conociste a mi mamá cierto?
Él enmudeció; eso era algo que no se hablaba , una clase de tema prohibido para toda la familia, como si el que lo pronunciara estuviera profanando la tumba de la abuela o algo así. Se levantó y caminó por la alfombra felpuda roja, mirando las blancas paredes intentando evitar mi inquisitiva mirada.
-Si, algo recuerdo...¿por qué?
-Tengo una mejor pregunta...¿por qué me dejó, Alex?¿no me quería...?¿o...?-Enmudecí sin saber siquiera que decir, bajando la mirada con los ojos llenos de lágrimas asomándose. Cada palabra me costaba decirla y me hería aún más. Para mi era un gran tema olvidado, pero las palabras de Terri me habían recordado todo.
-Hey, no te sientas mal Ell, no es tu culpa-Dijo lentamente mientras se sentaba a mi lado y me abrazaba.-Debía tener una muy buena razón. Pero lo siento, no puedo responderte porque lo desconozco.
Asentí con la cabeza y enjuagué mis lágrimas; una muy buena razón... para abandonar a tú hija. No tenía idea si eso era posible.
-Gracias Alex
-Y cuando necesites una mamá, me pongo una peluca y un vestido.-Dijo con humor, haciendo que esa sonrisa apareciese en su rostro y que ambos riesemos del chiste.
-Recuerdame nunca pedírtelo, ¿si?
-Oye, sería una linda tarjeta de navidad.
-Si, para un travesti.
Me dió unas palmaditas en el hombro para animarme y luego se volvió al reluciente aparato que lo esperaba al otro lado de la habitación, llamándolo con sus atractivos diseños. El atisvo del Alex maduro había desaparecido por completo.
Odiaba aquel juego con mi vida, de veras que lo hacía, tanto lo detestaba que me daban ganas de agarrarlo y arrojarlo por la venta para luego pisotearlo. Obviamente, Alex intentaría matarme con sus propias manos por destruír esa relación "sentimental" que tanto había durado, pero valdría la pena, claro que lo haría.
1 hora, eso fue lo que tardó en desesperarme, que quiciera llorar, que me hizo pensar que la tortura jamás terminaría. Solo una hora para volverme loca... o eso era hasta que el bendito ceular sonó avizando que había llegado un mensaje. Recordaba haber pensado que odiaba ese aparato; pero ahora si que me retractava... a menos que fuese otro de esos mensajes de publicidad: me volvería loca al instante.
-Hey Alex, tengo que ir al baño, ¿me esperas?-Mentí mientras dejaba el control en el suelo y me levantaba de a poco.
Él siquiera despegó los ojos del televisor; parecía que ni pestañeara.
-Anda Ell, te cubriré. Diré que tuve que ir a dejar porque tenías un examen importante o alguna mierda así y que luego no pude ir a recogerte. Suena lo más sincero, porque de echo, olvidaría hacerlo.-Respondió apretando los botones del control sin siquiera mirarme, concentrado absolutamente en el juego.
Lo que hacía el juego... les borraba la memoria y los convertía en autenticos zombies. Solo pensaban en... jugar; era un estado mental horrible.
-Gracias Alex, te debo una.
-Si, si. Te la cobraré algún día. No te diviertas tanto, ¿ok?
-Como digas.-Respondí con una sonrisa pícara apareciendo por mi rostro.
Sin dudarlo ni un segundo, corrí hacía el bolso para luego precipitarme escaleras abajo. Will era mi salvador, siempre lo era, era mi mejor amigo y literalmente me sacaba de todas mis metidas de pata. Recordaba un tiempo muy lejano en que él casi me gustó, pero cuando andaba por la calle parecía que tuviese grabado en la frente "hey, él chico a mi lado me gusta" así que desistí a la semana. Eso si que era una fuerza de voluntad.
Y aquí estabamos, él siendo mi rescatista y chofer privado y yo la dama rescatada inumerables veces que ya se hacía aburrido. Él estaba con el ceño fruncido pero con un brillo divertido en su rostro de todas maneras. Me hizo una ceña y corrí hacía él, dejando el inmenso palacio atrás, ledos de mi familia; de todos.
-Pensé que te estaban secuestrando o algo por el estilo.-Gruñó en cuanto me subi al auto y cerraba de portazo.
-No. Peor; estaba jugando con mi primo.
-¡Guau! ¡que horror! sabes, yo mataría por tener su consola.-Contestó con sarcásmo y enchando a andar el motor.-¿Y donde vamos, señorita?
-Se lo dices a él y te da una orden de restricción para que no te acerques a sus juegos.-Sonreí burlonamente y lo miré por el rabillo del ojo, riéndo de manera algo estúpida. Solía pensar que mi risa era muy desagradable, pero de todas maneras no podía evitar reír.-No lo sé, dímelo tú.
Por alguna razón, encontré algo extraño en la perdida mirada de Will, algo casi perturbador que me inquietaba hasta la parte más pequeña de mi ser. A él lo conocía demaciado bien, podía leer el singular lenguaje que tenía, desifrar cada una de sus mentiras y sonsacarle todas las cosas que ocultaba; a mi no me engañaba en nada.


* * *

El motor de la camioneta habia dejado de rugir estrepitosamente, para ser sustituido por el ensordesedor sonido de la música. Realmente a las personar les molestaría el sonido de la música a máximo volumen todas las noches, si el barrio en donde se encontraba este lugar no diese tanto miedo; en lugares como este, el sonido de la música era la menor preocupación.
-No bebas mucho, no quiero sacarte a cuestas del lugar.-Dijo Will, con una divertida media sonrisa pero con un rostro como si estuviese diciendo algo sumamente serio.
Tomé la perilla de la puerta y lo seguí rápidamente.
-No me preocupa que tengas que sacarme a mí. Me preocupa más que sea yo quién te sacase.
En cuanto abrí la puerta oxídada, el olor acre, de una rara mezcla de sudor, cigarro y otros olores que no sabía que eran, o no lo quería averiguar.
Las luces me daban la impresión a simple vista que las personas estaban teñidas de distintos colores haciendo a todos relativamente parecidos. Lo que me dificultaba aún más la tarea de buscar aquellos ojos, aquel rostro... no creí que pudiese encontrarlo entre todas esas personas.
-Ell, me harías el enorme favor de dejar de mirar a las personas de esa manera tan psicópata.-Murmuró a mi oído lo suficientemente fuerte para que pudiese escucharlo a pesar de la música.
Me volteé hacía él y lo miré de manera graciosa, con los ojos abiertos y haciendo una mueca.
-¿Qué? ¿no te gusta?-Dije casi gritando y sonriendo idiotizada.
-No podré dormir en semanas gracias a .
Le propiné un codazo y nos aventuramos a entrar en el lugar. Una vez dentro, me dí cuenta de el calor infernal y de como el humo de cigarro invadía mis pulmones dificultándome respirar.
La música estaba demaciado fuerte, una rara mezcla de tecno por los marcados sonidos. Will me miró fijamente , con su tez bañada por un extraño azulino semejante al de las criaturas de aquella película "Avatar" y el solo echo de imaginarme a él midiendo unos tres metros bailando alguna extraña danza de la lluvia me hizo reír.
Él, suavemente, me tomó de las muñecas y me arrastró a la pista de baile, ante todas mis negaciones. Nuestro ritmo era totalmente desfasado; era alguna especie de vals lento comparado con las personas que saltaban a nuestro alrededor. Nuestro mecer era relajante comparado con las demás personas, pero yo solo veía el rostro de Will sonriéndome con algo de humor. Sabía que muchos pensarían que eramos idiotas por bailar como abuelitos pero por primera vez a él no le interesaban las apariencias.
Lo miré con una media sonrisa y él me respondió encogiéndose de hombros y girándome para luego ir al sentido contrario. Juntamos nuestras manos y me apoyó en su pecho, dándome cuenta de lo baja que era yo comparado con él. Pero por alguna razón me sentía ahogada, intentaba seguir ahí con él, pero mi intento era en vano, ya que parecía que me estaba quedando sin aire. El calor comenzaba a subir a mi cabeza mientras las mejillas se me encendían y fue ahí cuando me dí cuenta que no podía ni debía estar aqui adentro.
Lo solté y le hice una seña para que me esperara, y sin pensarlo de nuevo, me abrí paso entre la multitud para poder llegar a la lejana puerta. ¿Y si me desmayaba? probablemente las personas me piseotarían antes de percatarse que yo estaba ahí, y este puro pensamiento fue el que me insito a caminar aún más rápido. Con cada paso que daba la sangre me bullía aún más fuerte y en cuanto estuve en la puerta tantié con brusquedad en busca de la perilla para abrirla con brusquedad.
El aire fresco me golpeó el rostro, como una gran ráfaga de alivio pero aún así no me fue suficiente. Casi a cuestas, bajé la escalerilla oxidada cuidadosamente y me apoyé en la pared del sucio callejón de el viejo lugar. La cabeza aún me daba vueltas pero cada vez que inhalaba el alibio corrompía mi cuerpo haciendo que los puntitos que veía se hicieron cada vez más diminutos hasta ser practicamente invisibles.
Quizás necesitaria un rato más o... mis débiles pensamientos fueron interrumpidos por unas fuertes carcajadas provenientes del otro extremo del estrecho callejón. Mi corazón se aceleró, ¿que hacer?, ¿quedarme ahí esperando a que pasaran o caminar e intentar alejarme lo más posible? No parecía muy segura la primera opción ; los hombres aquellos no tenían pinta de estar lucidos y la idea de estar con ellos me ponían la piel de gallina.
Lentamente, me incorporé y comencé a caminar por el oscuro callejón, mirando el largo camino que tendría que recorrer para salir de acá... quizás después de todo, la idea no había sido muy buena. Las calles tenían un olor a basura y a orina que se volvía más y más desagradable a cada paso, lo que aumentaba las ganas de devolverme. Las risas seguían a mis espaldas pero ahora murmuraban algo como si lo encontraran gracioso.
Hey, niñita!-Gritó uno de voz algo ronca. No me atreví a siquiera mirarlo, intentando caminar más rápido.
La sangre subía a mi cabeza, poniéndome más nerviosa y dándome la impresión de que aquel callejón era eterno.
-¡Linda, no corras!-Exclamó otro divertido. Las voces eran un fuerte eco en mis oídos e intente caminar algo más rapido, pero tambaleandome en el intento. Parecían muy cercanos a mí; quizás demaciado.
-Te agarré.-Susurró una voz a mi oído mientras una mano fuerte y masisa me tomaba del antebrazo. No tuve el tiempo de alarmarme ni de gritar; me quedé sin respirar con el corazón detenido.
Con toda mi fuerza, intenté safarme de aquel asqueroso hombre, pero solo conseguí que soltaran unas buenas carcajadas de diversión. Me volteé y empecé a sacudir mi brazo, pegándole con mi mano libre en el pecho, dando patadas para que me dejara libre; pero todo lo que lograba era que me tomacé mas fuerte y que los otros dos rieran con fuerza de aquel patético espectáculo.
Sueltame!-Grité con desesperación, pero él solo rió siniestramente para girarse y dirigirse a los otros dos.
-La niña tiene agallas. Eso me agrada.
Él hombre, evidentemente mayor que yo, mucho mayor y parecía tener una borrachera pero estar conciente aún así. Me asusté aún más al verle los ojos y con la adrenlina pasando por mis venas comencé a gritar y a sacudirme. Me tapó la boca con su sudorosa mano para que me callase de una vez... la adrenalina se había ido y ahora solo quedaba el miedo y la desesperación.
Unas lágrimas de terror absoluto brotaron de mis ojos, pero él, insensible, me arrinconó contra el muro de hormigón con fuerza, pegándome en la columna.
-Veamos...¿que podemos hacer con ella?-Preguntó divertido a los otros dos, quienes respondieron con carcajadas que reafirmaban mis temores.
Se voltió y se dirigió a mí, con esos horribles ojos llenos de maldad, y con voz dulce susurró a mi oído:
-Así que... jugaremos un poco.
Su sucia mano seguía sobre mis labios presionándolos, y cada vez que intentaba gritar, me encontraba con este muro que me dejaba un mal sabor en la boca. Intenté moverme, sacudirme, pero aquel desagradable ser estaba tan apegado a mi cuerpo que me era imposible hacer algo más.
-Tranquila.-Susurró a mi oído con voz suave.-Si te resistes todo será peor, así que se una buena chica, ¿si?
Con los ojos empapados en lágrimas le supliqué que me dejara, pero él solo me chisteó levemente negándo con la cabeza. Con la otra mano libre volteó mi cara y me sacó el pelo de la nuca corriendomelo a un lado casi con delicadeza mientras ponía sus sucios labios sobre mi cuello.
Cada asqueroso beso me aterraba más, haciéndome llorar con más fuerza temiendo por lo que pudiese ocurrir después. Mi cuerpo había comenzado a temblar, por el frío y por el miedo que sentía en este momento, ¿que quería de mi? sabía que la respuesta era demaciado clara.
No iba a escapar, no lo haría jamás; no había esperanza. Dejé de moverme, sin voluntad propia y cerré fuertemente los ojos, esperando lo peor.
Esto era... saber que no me quedaba esperanza, que tu vida estaba en manos de seres como aquellos. Ellos 3 serían mis jueces y verdugos.
Hey!, ¿que hacen?-Exclamó una voz de manera brusca y enojada que me sonaba vagamente familiar.
Él hombre que me tenía tomada me soltó un poco y de mala gana se giró hacía él, con una mirada asesina y mueca de desagrado.
-Andate, Chris, no es asunto tuyo.-Siseó con odio, escupiendo cada palabra con desprecio.
Chris...Chris...que maravilloso nombre. Giré mi cabeza, aún con la mano en la boca y al ver su rostro encaminandose, solté una lágrima. No sabía si era de alivio, o de más miedo aún.
Él me miró unos pocos segundos y eso le fue más que suficiente.
-Sueltala, Ian.-Musitó con voz seca acercando más, pero parecía extrañamente calmado.-Recuerda que sé quién eres y lo que haces. No me es un gran esfuerzo delatarte.
Los otros hombres intercambiaron miradas y comenzaron a reír divertidos ante la amenaza.
-Si lo haces, también caes tú, Christian.-Repuso otro que no le podía ver bien el rostro.
Chris, como si estuviese bromeando, sonrió, pero era una sonrisa muy irónica.
-Puede ser, pero sabes que yo estaré mucho menos tiempo que tú.
Él hombro me aflojó un poco, evidentemente molesto y frunció el ceño mirándolo. Le lanzó una última mirada de odio y luego le hizo una seña a los otros hombres para que se comenzaran a marchar.
Con brutalidad, me tomó de mi chaqueta y me arrojó hacía hacía adelante con fuerza. Por la fuerza, me tropecé con mis propios pies y caí osilante hacía adelante, pero unos fuertes y cálidos brazos me tomaron en el acto.
-Como quieras, ahora es tuya. Diviertete tú, a que lo sabes hacer mejor que nosotros.-El hombre le sonrió de manera malvada y me lanzó una mirada que me hizo temblar antes de irse con los otros dos.
Chris frunció el ceño , pero luego desvió su atención hacía mí y me ayudó a incorporarme. Temblaba de pies a cabeza, cada vez que pestañeaba veía los oscuros ojos cargados de maldad en frente a los míos.
-¿Nadie te enseñó a no salir sola? acá es demaciado peligroso.-Dijo con frialdad e indiferencia, como si lo que acabace de no salvar mi vida.
-Yyo...yo...-Tartamudié quejumbrosa mirándo su duro rostro. Pero me había quedado en blanco; no sabía que decir.
Quería llorar de terror, pero eso no solucionaría nada, solo empeoraría todo y no solucionaría nada. Cerré los ojos respirando ondo para tranquilizarme cuando algo pesado cayó sobre mis hombros.
Solté el aire contenido y abrí pestañeando con dificultad por las lágrimas acumuladas en mis ojos, para luego percatarme de que su abrigo de mesclilla estaba sobre mi cuerpo. Si quería podía envolverme en un covertor, pero no dejaría de temblar.
-¿Quieres...?-Preguntó señalando al final del callejón donde las luces comenzaban a alzarce.
Sorbeteé mis lágrimasy con los ojos abiertos como platos, asentí y caminé quejumbrosa por las mojadas calles con apretadas paredes; de echo, eran tan estrechas que casi nos tocabamos los hombros.
-Sé que no puedo decirte como superar esto, pero te sugueriré algo. Olvidalo. Entre más pienses en ello más te atormentarás y no podrás dejar de pensar en ello jamás. Piensa en algo más, que estas a salvo o yo que sé, solo no pienses en eso.
¿Qué lo olvidara?¿Que clase de consejo era ese? no podía olvidar algo como eso; no lo podría olvidar jamás. Nunca.
-¿Sabes que pensé que iba a morir?-Dije al fin, luego de unos largos minutos rompiendo el silencio. Intenté tragarme mi miedo, pero aún así soné insegura pero al menos no tartamudeaba.
Pensé que me matarían ahí, que me dejarían en medio de la calle desangrandome o que terminaría mal, internada en un pasillo de psiquiatría. De todas maneras , ya pensaba en ir a un psicologo... aquella voz sucia, manos sudorosas y unos ojos negros puramente malignos... había pensado que conocía mis miedos; ahora me daba cuenta de que no era así.
-Todos pensamos que moriremos más de una vez, solo debes agradecer de estar viva, que tienes la oportunidad . Te aseguro que muchos no tuvieron la suerte tuya.-Dijo con vista perdida, mirándo el fin del callejón. El frío le había puesto la piel de gallina , rozándole cada milímetro de su cuerpo. Pero su rostro estaba tan... no sabía si apacible era la palabra... solo era indiferente.
En cualquier otra situación hubiera esperado un "tranquila, ya pasará" ó " Todo está bien ahora" en vez de su respuesta fría pero sabia. Había algo en él que lo hacía único, una juventud muy madura, como si cada marca de su rostro significase algo y a decir verdad, una respuesta sincera era lo que yo necesitaba.
Estaba acá, viva, respirando y solo se lo debía a él, o al destino, ¿un psiquiatra? bien, tenía que admitir que él tenía algo de razón.
-¿Crees que vuelvan?
Sus destellantes ojos se posaron sobre los míos.
-No, no lo creo. Son lo bastante cobardes e inteligentes como para no intentarlo de nuevo con la misma chica.
Con el miedo aún corriendo por las venas, le sonreí y él, increíblemente, me deolvió la sonrisa. No me constaba que él estaba diciendo la verdad.
Miré al infinito , sin decir nada y sin pensar en nada. El cielo estaba negro, tanto que ni se veían las estrellas ; no había que ser un genio para saber que iba a llover.
-Va a llover.-Farfullé subitamente.
-Ya es invierno, pero esperemos que no nieve. Cuando eso pasa, las cosas aquí se ponen feas.-Contestó mientras salíamos al fin del callejón.
-¿Vives acá?-Pregunté sin escrupulos.
Él farfulló algo por lo bajo que no alcancé a escuchar, pero luego asintió. Me pregunté a que clase de persona podía aguantar vivir aquí... a, sí: él. Pero increíblemente, parecía un buen chico; creería que es uno más de colegio caro y familia adinerada si no lo tuviera a mi lado ahora.
Ya habíamos llegado al final del callejón con la luz de los faros iluminándo nuestros rostros. Lo miré directo a los ojos y sonreí débilemente, sin ganas.
-Gracias.-Dije finalmente.
Su neutral rostro parecío cambiar de humor o algo parecido. Su mirada parecía algo amable y tenía una cautivadora sonrisa.
-De nada, cuando quieras... siento haber sido tan frío, no quice causarte mala impresión.
Reí de manera estúpida de nuevo. Si era sincero, entonces no era alguien tan malo, alguien al que debía temer. Al menos se preocupaba de la impresión que había causado en mí. Me subió ligeramente el ánimo y con cautela, eché un vistazo a la vuelta que me tendría que dar para regresar con Will, eso sí lo encontraba entre la multitud.
-Así que no eres tan duro como parecías, ¿eh?
Él aparentemente se percató de mi inquietud.
-Si quieres te acompaño.-Ofreció de buena manera, curvando una sonrisa.
No era que no pudiese volver sola, era solo que... me aterraba hacerlo, siquiera pensarlo. No pensaba volver ni aunque me pagaran.
-No lo sé... no tengo apuro en volver.-Respondí nerviosa mirándo varias veces a la esquina.
Me miró algo extrañado, pero finalmente accedió. Comenzamos a caminar en la dirección contraria, pasando por el pavimento mojado teñido de naranja. Era un raro color producido por los focos y ahora estaba siendo bañado por una fina capa de lluvia.
-Ahora no te alejes de mí. Este si que no es un lugar seguro.- Dijo mientras emprendíamos rumbo.
Dicho esto, practicamente me apegué a él. Las calles daban encerio miedo; eran callejones oscuros con personas tambaleantes, o simplemente edificios abandonados llenos de grafitis. Las pocas ventanas que habían encendidas daban miedo; parecían ocultar algo extraño detras de ellas, y era algo que simplemente no dudaba.
-Así que... ellos te tenían miedo.-Dije casi en un susurro con la vista pegada al suelo.
-Solo tengo 24 años. Ellos no buscaban pelea, sino no te hubiesen entregado cuando se los pedí.
-Bien, ahora sé que es un lugar horrible.
-Claro que lo es, pero te acostumbras a la larga.
Recordaba que la primera vez que lo había visto, me había llevado una impresión totalmente distinta. Él parecía animado e incluso gracioso. Reí por lo bajo y levanté la vista, encontrándome que él me miraba sonriéndo.
-¿Así que te guardas un chiste? venga, cuéntamelo.
-No...no lo es... es solo que me llevé una imagen equivocada tuya.-Murmuré sonrojandome y apartándo la mirada.
-Bueno...acá afuera las cosas son distintas, supongo, así que no puedo andar con una faldita rosa repartiendo flores.-Repuso con ironía y humor al unísono.
Ambos reímos, ignorando el echo de que habían varias personas que nos miraban molestos. Bueno; quizás si tenía sentido del humor.
-¿Y que hay de tí?-Preguntó luego.-Solo sé que tu nombre es Ellen, y eso realmente no me dice mucho.
Volví la mirada hacía él y le contesté sonriendo.
-Bien, en ese caso...Soy Ellen, me dicen Ell... me gustan las caminatas, el ballet, los gatos y animales en general. Me agrada la lluvia y odio el calor... ah, y amo los hot-dogs por alguna razón que desconosco.
Chris soltó una carcajada, ignorándo que pasabamos al lado de un vagabundo durmiendo.
-Creo que es un avance. Y hablando de hot-dogs, ¿te parece si comemos uno?
Sonreí ante la invitación de él. Era quizás solo yo, pero parecía que me estaba invitándo.
-Me encantaría.
Las calles seguían idénticas, con ese toque desagradable que me ponía los pelos de punta pero al lado de un gran edificio había una pequeña tienda blanca con un sucio letrero que decía: Hot-Dogs con un hombre de edad y cara de malhumorado dentro de esta.
Nos acercamos y pedimos dos, pero increíblemente, Chris no dejó que yo pagara el mío, así que accedí a darle el gusto de que él invitara. El chico al parecer si tenía modales, y a decir verdad era encantador; no se parecía en nada a lo que yo hubiese pensado.
-Lo malo... de vivir en "La alta sociedad"-Dijo mientras comía un bocado y hablaba a medias.-Esto es lo que te pierdes; cosas como estas. No encontrarás mejores hot-dogs en toda la ciudad.
Y tenía razón. Era por muy lejos, el mejor que había provado jamás , con suave textura y unn aroma apetitoso.
-Creo que estas en lo cierto.-Le dije mientras me apoyaba en la fría pared. El antiguo tema de conversación parecía haber quedado en el olvido.-¿Y que hay de ti?hablamos de mí, pero aún no te conosco bien.
Sonrió mientras terminaba de comer.
-No hay mucho que saber y de todas manera, no hay nada que te interese.
Lo miré perpleja y no demoré en contestarle y discutir.
-Bueno, entonces enseñame a ser así de ruda.
Él soltó una risa irónica y me miró de reojo para luego añadir:
-Te costaría escaparte de casa, una ida a la correccional y creo que aún así darías tanto miedo como un gatito.
Lo miré ceñuda y algo enojada. Él hizo una mueca y se encongió de hombros.
-¿Correccional?.-Preguntó con mal tono.
-Eso es historia de otro día.
-No, creo que tenemos bastante tiempo.-Dije cortante. Solo pensaba en que me había salido de una mala y ahora estaba en una peor. ¿Quién era él? ¿Que exactamente había hecho?
-Bien, pero antes que voy a robarte tendrás que escucharme.-Dijo volviéndose serio y eliminando todo el humor de su cara.
* * *
Uff, al fin terminé este capitulo, siento la demora pero al fin terminé todo :) así que me apresuré en terminarlo de una vez. Muchas gracias a las chicas que me leen :) se los agradesco demaciado jaja y sus comentarios también. Que tengan una feliz navidad y que lo pasen genial jaja ahora podré subir más seguido así que muchos besos y hasta pronto :D

22 comentarios:

  1. Me gustó mucho!!! espero con ansias leer el próximo cap. lo dejaste en lo mejor...
    Qe tengas una linda navidad y besos

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  2. me encanto el cap sobre todo el final!!
    porfas publica pronto!!!
    y feliz Navidad para vos tambien!!
    besos

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  3. Muy bueno el cap! Quiero saber más sobre Chris jaja También feliz navidad para ti!

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  4. Awwwwwww* me ha encantado muchoo!! estuvo exelente el capitulo! espero que subas pronto el proximos y me avises! aunque estare pendiente!!

    Feliz Semana! :D

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  5. Holaaaa!
    Que no me había dado cuenta de que habías subido el capítulo!
    Pero en fin..mejor tarde que nunca no? xD

    Bueno vamos a ver, primero Chris parece el chico 10 y en el final me has dejado :OO

    En fin chica, me voy, Feliz Navidad(:

    Besoos(LL

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  6. Holaa!
    Me alegro de que hayas publicado, y aunque ha sido bastante largo el capitulo, ha merecido la penaa!
    Me ha encantado el capitulo!!
    Quiero saber que pasaa con Chris yaa!
    Publica pronto y FELIZ NAVIDAD! :)
    Un besazo L)

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  7. :) solo pasaba a desearte una feliz navidad, espero que estés bien y que lo pases increíble.
    Besos y espero leer más de tu historia

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  8. Quedan pocos diias! Te Invito a participar en mi primer concurso "Los deseos se pueden hacer realidad" Participa!! tienes oportunidad hasta 02-01-11 Felices fiestas!!

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  9. Holaa, no se si lo verás pero bueno, que estás nominada en mi blog, tienes que comentar en tu blog, los cinco libros que más te gusten :)
    Besoos:D

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  10. hola! estuvo genial con un final muy fuerte!! deseando que publiques para seguir leyendo xk se me ha pasado volando lo k he leido.
    te invito a pasar x mi blog y k leas mi historia espero k te guste y comentes! gracias de antemano.
    saludos
    lighling
    http://elrenacerdelaoscuridad.blogspot.com/

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  11. Malaa! ¿cuando vas a publicar? T.T

    Que estoy a la espera de seguir leyendo tu historia :)

    Besoos

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  12. me estoy volviendo loca esperando el siguiente capi, pero buenoo, sin apuros tomate tu tiempo.

    tengo nuevo capi en mi blog, pasa a ver si te gusta :)

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  13. pense que te habia dejado mi opinion sobre el capi cuando lo lei que fue hace como tres semanas pero me acabe de dar cuenta de que no te lo deje.

    bueno en primer lugar me dejaste con la boca abierta en el final. fue increible durante todo el capi, me enamore de su primo y de crhis pero nose que se tiene entre manos. bueno nos leemos. chauu

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  14. hola! gracias por pasarte por mi blog! y es cierto lo tengo un tanto avanzado porque queria aprovechar el tiempo libre que tenia, pero ya no podre escribir tan seguido :s bueno nos leemos. chau cuidate mucho! y publica el siguiente capi!!

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  15. hola cammi!!!!!!!!!!!!! gracais x pasar y comentar no sabes la emocion k me a dado ver tus comentarios!!!!!! espero seguir viendote x alli yo seguiré tu blog!!!!!!
    un saludo y buenas noxes!!!!!!

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  16. hola caami:)!!! gracias x pasar x mi blog, hoy he puesto el nuevo cap xk esta semana no podre publicar mas. gracias x pasar de verdad me hizo muxa ilusion, espero k publikes pronto y k te guste mi cap. un saludo!! espero kestes bien!!!
    un abrazo!!!!!
    http://lighting-susurrosenlanoche.blogspot.com/

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  17. gracias caami x tan maravilloso comentario, nos escribimos!!! un saludo

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  18. Hola!
    Muchisisisisimas gracias por pasarte por mi blog :)
    un besazoo y espero que publiques pronto, que tengo muchas ganas de leer!

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  19. ahora si se quien es chris jajaja te amo cami
    coni p.

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  20. Me ha encantado!!!! Se que voy un poquito lenta pero te prometo que me pondre al día...

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Comentarios? que bueno :D no omitas tus comentarios, ya sean buenos o criticas :) mientras no ofendas, claro esta

Si copias, te pego :(