jueves, 29 de diciembre de 2011

Capitulo 6: Malas intenciones. (Parte de Chris)



Bueeeeeeeeeeno la verdad considero que este capitulo no quedó de lo más bien, pero que mas dá, después tendré tiempo de arreglar estas cosas :) Aun sigo leyendo sus libros (L) me dejaron harto trabajo por hacer jajaja un beso a tod@s y disfruten este "capítulo"
Att: Cami :)



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"La lluvia me bañó de pies a cabeza mientras caminaba a ese viejo garaje. Las calles antes muy sucias ahora estaban bañadas por un pequeño brillo producido por la lluvia, con vagabundos acumulados en las esquinas para protegerse del frío, de un invierno que estaba comenzando venirse encima de todos nosotros. El fuego de sus fogatas iluminaba todo y le daba un tétrico pasaje a todo.

Metí mis manos a los bolsillos y me detuve en frente del pequeño garaje cerca de el edificio abandonado. Antes este lugar había sido hermoso, ahora solo era un basurero de los años 50.

En cuando abrí, el olor a cigarros y a cerveza me golpeó el rostro y vi a mis "amigos" sentados con las manos llenas de cartas y apostando fichas.

-Lo sentimos, empezamos sin ti, hermano.-Dijo Gave,
sacándose el cigarro de su boca y saludándome con la mano.

Torcí una sonrisa y les pegué unas duras palmadas en la espalda a todos, mientras tomaba mi asiento cerca de la mesa. Busqué un cigarro en mi bolsillo y lo encendí.

-¿Quien va ganando?-Pregunté mirando mi mano donde estaban mis cartas.-Si esta ganando Gave es que esta haciendo trampa, de nuevo.

No era muy buenas, pero tampoco tenía mucho dinero para apostar y al final siempre terminábamos haciendo... otro tipo de apuestas

-No Chris. Tu eres el terriblemente malo jugando; hace a
ños que no te veo ganar algo.

Solté una carcajada y miré sus oscuros ojos llenos de malicia.

-¿Me estas retando? sabes que en otro tipo de juego siempre te he ganado.

Todos comenzamos a reír al entender a que era lo que yo me refería. Me revolví mi mojado pelo y esbocé una sonrisa casi maliciosa frente a él.

-Creo que acepto tu reto. Siempre has sido bueno con las mujeres y las conquistas rápido. Pero ahora quiero algo un poco más arriesgado.

¿Arriesgado? Nada era lo suficientement
e arriesgado para mí. Y sobre todo si se trataba de mujeres, al fin y al cabo las terminaba conquistando en semanas. Nunca tardaba más que eso en acostarme con ellas.

Bajé mi mano y dejé las cartas boca a bajo, mirándo la blanquecina cara de Gave, marcada con su oscuro pelo que tenía mechas de colores de una de sus rebeldías. Tenía quizás un par de años más que yo, pero sin duda tenía dinero. Un dinero
que necesitaba y sabía que no podía perder.

Los demás compañeros de juego comenzaron a reír y a hacer ruiditos, esperando a cual sería mi reto. El lugar estaba iluminado por una sola lampara que colgaba peligrosamente del techo, una mesa de madera muy roída y unas sillas viejas. Era un lugar perfecto para jugar.

-Bien Chris. Te reto a lo siguiente: te daré 6 meses para conquistar a una mujer pero, te pediré lo siguiente. Tiene que ser una chica rica.-Finalizó y es
tuve pendiente de como todas las miradas se fijaban en mi. ¿Una niña rica? sin duda sería alguien muy difícil, pero no imposible.

-Muy bien. Acepto tu apuesta.-Dije rompiendo el silencio en el cuál todos habían esperado una respuesta. Sería divertido; me mantendría ocupado por un tiempo.

Yo había pertenecido a esa sociedad hace tiempo, mucho tiempo"

6 AÑOS ANTES.


"Vaya fiesta, vaya noche. No recordaba mucho la verdad solo que el chalé de mi viejo padre estaba destrozado. La mesa de marmol practicamente no existía, el enorme televisor de muchas pulgadas estaba bolcado en el suelo. Donde estaba parado estaba completo de botellas de licor carisímas, sin contar el vomito y otras cosas que no quería saber que eran esparcidas por todas partes.

Los cuadros en el suelo, las ventanas rotas, lamparas destrozadas... solo esperaba que su Mercedez aun siguiera ahí o estaba realmente frito.

Ya tenía 18, era un adulto y podía hacer lo que quisiera. Me
encantaba desbocarme, y no ser un hermano más diplomático de Harvard.

Me gustaba ser la oveja descarriada del rebaño que era mi familia. Nunca había entendido el gusto de trabajar como imbécil y no disfrutar. Me incorporé lentamente y me miré al espejo, viendo el desastre que estaba hecho yo.

Tenía un ojo morado, y el otro rojo, probablemente por lo que había probado anoche. Supuse que era cocaína pero Steve esta vez se había pasado, esta noche había sido más salvaje que ninguna otra y no recordaba a cuantas de las mujeres habría seducido y tenido sexo. Esperaba no volver a contraer otra ETS.

Comencé a caminar intentando esquivar todo lo tirado por el piso, incluyendo las personas que dormían plácidamente después de una noche de borrachera. Recorrí la primera habitación y nada, unos idiotas durmiendo en la cama de mis padres; por suerte este era solo el chalet, y no mi verdadera “casa”, mañana mandaría a las mucamas a limpiar esto y problema resuelto. Nadie sabría el incidente de acá si tenía algo de suerte.

Me topé con Alex, un viejo amigo que al parecer lo había pasado genial anoche. Ahora iba corriendo por el pasillo poniéndose los pantalones.

-La mejor fiesta Chris.-Dijo dando trompicones hacia la salida.

-Claro. ¿Donde vas?

-Voy a un cumpleaños familiar, de mi primita Ellen.

-Va, anda. Que te diviertas pegando a una piñata.

-Eso espero. Mandale saludos a Steve.-Y dicho esto, salio lo mas rápido que pudo. Un cumpleaños infantil... que tal

Seguí caminando por el poco iluminado pasillo cuando vi algo al final de corredor.

Hallé a Steve durmiendo sobre el bar. Nada de delicados “buenos días”, me limité a pegarle un codazo y agarrar un vaso para tomar su contenido. Un sabor fuerte y de alto calibre recorrió mi cuerpo; Vodka.

-Eres un cerdo, ¿Cómo tomas vodka a esta hora?-Masculló Steve con voz ronca relamiéndose los labios y volteándose hacía el otro lado para seguir durmiendo.


-La verdad pensé que era agua, pero habría sabido que era vodka si recordara algo de anoche.- Dije en todo cortante y sin más preámbulos, lo agarre de la polera y lo volteé. No estaba enojado la verdad, pero tenía ganas de golpearlo por haber sido tan irresponsable.-¿Qué me diste anoche Steve? Que consté que te lo preguntaré una vez nada más.

Se relamió los labios una vez más y me miró soñoliento, pesé a mi fu

erte remecida.

-No sé, algo que traje de Asia. No hablo chino para tu información

así que no entendí que me dijo el vendedor.

Imbécil. Comprar sin saber que mierda compras.

-Ok. Espero que no haya hecho muchas cagadas anoche.-Dije levantán

dome y buscando el fregadero para quitarme el desagradable sabor de mi boca. La luz mortecina entraba por la ventana; afuera había nevado por primera vez en el año.

Miré la nieve sorprendido, como un pequeño niño que nu

nca la había visto. No sabía porque me provocaba tanta emoción; la había visto cientos de veces. Quizás era porque era la primera vez que nevaba este año y como dicen, la primera vez es siempre la más emocionante.

-Quita esa mirada de depravado sexual Chris por favor. Me perturbas.-Dijo Steve incorporándose y yendo hacía mi. El sofá estaba hecho un asco así que nos quedamos observando embobados la nieve ya que no había donde sen

tarse.

Sonreí levemente y lo miré. A pesar de que Steve era un imbécil de primera era mi mejor amigo de toda la vida; desde que tenía memoria. Hacíamos todo juntos, de hecho la primera vez que fui a una fiesta fue con él, lo sabíamos todo y ambos éramos

unas ovejas negras en nuestras familias. Mucho en común la verdad.

Abrió la boca y repuso lentamente, cada segundo más emocionado con la idea.

-Tengo cocaína, por si te interesa.

Reí irónicamente. Ya quería largarme de aquí… pero una vez más no le

haría mal a nadie.

Inmediatamente él supo cual era mi respuesta.


Era maravilloso el mundo cuando lo veías así, de tantas formas y colores. Te olvidas que eres la decepción de tu familia, de que eres un inútil y que estás destinado a ser un dependiente por siempre. Todo es tan brillante que hasta resulta hermoso, todo se te olvida; de hecho si estuviese mi padre podría ponerme a bailar con él.

Miré a Steve de reojo y el estaba tan embobado como yo. Con es

a cara de idiota feliz que lo caracterizaba tanto a él, estábamos jodidos los dos. Nada más que hacer. Él se acostó y se comenzó a mirar las manos.

-¿Haz notado que nadie nos quiere en nuestras familias? Digo, mi mamá me detesta y mi papá no me habla hace más de un año. Estoy desheredado. Y tú, mi querido amigo, estás en la misma situación que yo, solo que al menos tienes a Marcus, tu hermanito. Al menos el te quiere.

Marcus. Esa pequeña criatura de 5 años. Tan dulce, me costaba

encontrar algo dulce y adorable pero Marcus ganaba el premio; el lo era. Era todo lo bueno de este mundo y lo amaba, era la única cosa que representaba un valor para mi en este mundo de perros.

De pronto comencé a reír fuerte; una idea me resultó absurdamente graciosa. Recordé que Marcus me había acompañado a mis vacaciones; que había insistido

y mis irresponsables padres no lo habían pensado dos veces antes de dejarlo a mi a cargo.

-No puedo creer que sean tan imbéciles de dejarme a Marcus a cargo. Digo; él estaría mejor solo que conmigo de compañía. No sirvo para esto definitivamente, nunc

a podré ser padre porque doy asco.

-No podrás ser padre porque eres estéril, amigo.

Ambos reímos como tontos y nos paramos. Todo era colorido y sin siqu

iera pensarlo comencé a romper los vasos de encima del mesón. No tenía problemas, no era nadie en este mundo. Le propiné una fuerte patada a la mesa del velador y rompí la lámpara.

En menos de 5 minutos ya teníamos todo destrozado, la lámpara colgada de un hilo en el techo; si antes este lugar era un asco ahora no había palabra para describirla. Tuve una gran idea; la laguna a esta altura estaría congelándose y estarían las montañas nevadas. Un hermoso paisaje.

-Steve, despierta a Marcus. Yo calentaré el auto por mientras. Saldre

mos a dar un pequeño paseo.

Steve, obediente se incorporó y yo fui al porche a buscar mi auto. Introduje la llave y prendí el motor con excitación; había algo que me hacía latir el corazón m

ás rápido y más fuerte. No era una palpitación de esas malas, eras de esas de emoción cuando vas a hacer algo genial. Como cuando te tiras por paracaídas o algo asi.

Por alguna razón me puse automáticamente el cinturón de seguridad;

era una clase de acto de reflejo. “Nunca conduzcas sin cinturón” y después de un par de choques aprendías a valorar esa regla de oro.

A los minutos apareció Steve con Marcus en brazos envuelto como una momia. La casa desde fuera no se veía tan mal; solo un par de vidrios rotos nada que no se pudiese solucionar con unos cuantos billetes.


Marcus se sentó en el asiento de atrás junto a Steve y me saludó con esa pequeña manito que tenía.

-¿Dónde vamos Shrist?-Dijo con voz dulce, típica de un niño pequeño; llena de inocencia e ingenuidad. “Shrist” era mi apodó que el me había colocado ya que cuando era más pequeño no podía pronunciar mi nombre. Así que resolvimos que quedar

a así puesto a que a mi no me molestaba ese sobrenombre.

-A dar una vuelta por el lago, soldado.

Arranqué poniendo delicadamente el pie sobre el acelerador p

ara dar marcha atrás. El efecto de las drogas se me estaba pasando y ya tenía algo de lucidez; o al menos podía per la “profundidad” de las cosas pero la nieve era extrañamente brillante y divertida. Cuidé de no acelerar mucho ya que este auto arrancaba rápido y en una carretera llena de nieve era peligroso.

Pasé el cambió y todo fue normal. En unos 10 minutos estaríamos en el lago.

Steve y Marcus iban jugando en el asiento trasero, ambos parecían tener la misma edad realmente. Steve era un niño más. Volví mi vista al camino cua

ndo vi una forma que me asusto; no sabía que era, estaba demasiado distorsionada como para poder ver algo con claridad pero era algo que se interpuso en mi camino. Giré bruscamente el volante, entre los gritos provenientes de mi asiento tr

asero y apreté el freno.

El auto derrapó por el suelo, dando vueltas resbalándose por el hielo. Intenté mover el volante de manera desesperada pero mis intentos fueron inútiles; había perdido el control absoluto del auto.

Me costó varios minutos ver que era lo que pasaba. Sentí un fuerte

sonido, seguido de golpes demasiado fuertes y luego el mundo comenzó a girar y a girar con demasiada rapidez. Nos habíamos volcado, y parecía nunca parar; sentí como el aire de mis pulmones salía violentamente y como me remecía yo en mi asiento, arriba y abajo violentamente sin entender demasiado.

El auto paro en un momento; se detuvo por completo. Y yo sentía como me desvanecía al mismo tiempo . No sentía mis manos ni mis piernas y no tardo mucho en que todo se transformara en una película negra.



ACTUALIDAD.

Me encontraba en mi casa. En mi casa, llorando como una mujer. Cualquiera se hubiese avergonzado de mí; con los ojos rojos aferrándome a personas que ya no estaban en este mundo y castigándome por siempre.

“Yo los maté”. Pensé amargamente, pero me obligué a decirlo en voz alta.

-Maté a mi mejor amigo y a mi hermano.-Dije con voz media que


brada. No había llorado, solo se me habían escapado unas lágrimas pero aún asi era humillante al extremo.

Siempre recordaría cuando ingresé al hospital. Cuando yo so

lo llevaba un golpe en la cabeza y unas costillas rotas; y mi hermano con Steve envueltos en una bolsa de plástico negra. ¿Cómo personas que significaban tanto para ti terminaban en una “bolsa de basura”? habían muerto instantáneamente.

Siempre me perseguiría la mirada inculpatoria de mi padre cuando me vio llegar, y la decepción de cuando le entregaron el examen toxicológico. Nunca olvidaría los ojos de dolor de mi madre; unos ojos en el cual no había perdón para mi. También hubo lástima; ellos siempre lo supieron, sabía en lo que yo andaba solo

que se negaron y esto era el resultado de todo.

Dos personas muertas.

Más bien tres.

Parte de mi murió ese día también.





*mi nueva firma jiji (Ellen)

2 comentarios:

  1. Wow increible!
    jaja gracias por escribir guapisima porque me has dado la medida exacta. Mi necesidad de leer algo de calidad esta satisfecha :)
    jajaj feliz año guapisima! estaré esperando por as capis :D
    att
    withney
    wm-lca.BS.com

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  2. wow muy emocionante las escenaas que describiste. pobre chris... bueno, en cieerto modo. Tengo amigos que son exactamente asi, menos mal y todavia nada grave a sucediso.
    muy bueno el capio, gracias por montarlo.
    nos leemos amiga.

    con amor ~risa~

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