martes, 10 de enero de 2012

Capitulo 7: como una princesa se convierte en plebeya


Bueenoo, este es el ultimo capitulo que escribiré antes de irme a inglaterra :D no digo que haya no me conecte, pero aviso que quizas me demore un dia o dos en establecerme y por consecuencia tener internet :) pero como siempre, me pondré al día con sus historias como siempre.
Ultimamente no hago capitulos muy emocionante porque hasta ahora se me acabaron las ideas; pero desde ahora en adelante, la historia se pone buena xD lo juro, ya que ni yo pensaba en los giros que tomaria la historia
Muuuuuuchos besos chicas, y espero que lo disfruten tanto como yo cuando lo escribi :)
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Varias veces me había pasado. Prometía cosas que no podía cumplir; las palabras eran débiles y últimamente tenían menos valor. Ahora para cumplir una promesa era necesario que te amordazaran y te apuntaran con una pistola.

Aún, después de echarle la culpa a medio mundo, sentía esa amarga sensación de que era una mentirosa. Una gran y vil mitómana.

El peso de mis mentiras ya me pesaban el estómago. Había prometido a Will que no vería más a Chris, que no lo llamaría, que si me lo llegara a encontrar miraría a otro lugar.

Muy bien, había cumplido mi promesa más o menos una semana y pensé que iba a morir del aburrimiento. Las audiciones eran en una semana así que mi mente quedaba desocupada; libre para pensar cualquier cosa. Ya había logrado entrar a la compañía; y era casi la más joven. Y conseguir un protagónico parecía bastante improbable, ya que como dicen, el ballet no es para niños sino para profesionales. Aún me faltaba para llegar ahí.

Lo que me tenía así de alterada realmente era Chris. Me había llamado y siendo la gran idiota-pendeja que me había convertido últimamente, no pude no contestarle . Habíamos hablado unos pocos minutos, pero ante una simple pregunta yo había dicho que sí; y luego de hacer todas esas estupideces recordé la severa cara de Will y que esta vez no estaba bromeando.

Aún así sentía una pizca de satisfacción. Lo que no sabía no iba a matarlo, claramente.

Me encontraba sentada en mi patio, sobre una cómoda silla de madera fina. Al frente mío había una mesa de vidrio con dos vasos llenos de limonada con hielo (lo cual resultaba algo incoherente ya que estaba nublado)

El cielo era más que gris aún y la luz mortecina tenue iluminando tétricamente las platitas y todo nuestro alrededor. Yo continuaba mirando con una cara de idiota retrasada la pared, sin nada más que pensar.

La molesta vocecilla de Antoniett me sacó de mis divagaciones a la fuerza. Hablaba algo de la universidad. Lo que fuese, no le prestaba mucha atención.

-No me estás escuchando Ell.-Replicó molesta

-Si, si lo hago .-Mentí tomando el vaso y bebiendo un frío trago.

Era tan frío que hasta me quemaba la garganta y producía una sensación incómoda en los dientes. Definitivamente no había sido buena idea.

-Estoy segura de que entraré. Rebecca-retrasada no puede ganarme.-Musitó entre una mezcla de alegría y enojo-Pero tu Ell, no te lo tomes a mal , dudo que siquiera te consideren, ¿Cómo va a reaccionar tu papá? Estarás castigada por el resto de tu vida y te pondrá una horrible señora como tutora que posiblemente se llame “Estricter” y te enseñará a tejer y bordar.- Escupió las últimas palabras como si fueran algo horrible y miró angustiada el infinito.

Carraspeé la garganta un poco atragantada y le respondí sin apuros ni culpa.

-Lo que pensaba.

-Aún no puedo creer que te hayas salido de la escuela a tan poco de terminar, ¿te das cuenta que no obtendrás diploma?

-Me da igual, no lo necesito de todos modos. Y en ese momento me pareció lo correcto-Dije sin apuros mientras me encogía de hombros.

Sostuvo su mirada desorbitada; sus finos rasgos se volvieron duros frunciendo el ceño y mordiéndose el labio.

Estaba mucho más preocupada que yo.

-Tu tienes un real problema sobre sabes qué mierda es lo correcto. Si sigues así terminarás asesinando a alguien porque “es lo correcto”.-Dijo enfurecida y moviendo los brazos como loca.

Sonreí.

Sabía que me esperaba una buena cachetada pero aún así sonreí.

No había sido yo sola, yo solo lo había planeado, el percusor de todo esto había sido Chris por incitarme en cierto modo.

En vez de enfurecerse solo bufó y miró a otra parte, retomando su gran solicitud de universidades y otros temas por varios minutos. Ella en un segundo pareció quedarse en blanco y luego me apuntó con su dedo. Por un momento temí por mi salud.

Pero no paso absolutamente nada, solo siguió parloteando y yo seguí pensando en lo que haría.

No bebería más. Si iba a estar con Chris, seria sobria.

Además, luego de la entrevista Will me contó que había vomitado a su lado el día anterior en la noche entre otras cosas, que por su rostro, no quería decirme.

Si veía una botella vomitaría.

Continué caminando buscando un taxi invisible, ¿hoy estaban todos ocupados? Y el clima todavía no estaba a mi favor; aún bajo el cielo nocturno se veían las amenazantes nubes negras sin luna a la vista, ni estrellas solo una oscuridad.

Me hundí en mi abrigo negro de piel hasta que me tapó la nariz. Curiosamente era mi abrigo de la suerte; que no recordaba muy bien de donde provenía solo que me traía suerte.

Los autos a mi lado pasaban rápidos y a mi otro lado estaba un parque tan negro como el cielo; solo se veían las anaranjadas ramas bañadas por los focos. Extrañamente no me sentía nerviosa en absoluto; y pensando que yo era una persona que los nervios la carcomían y le daban ganas de rodar por el piso… era extraño.

Un pequeño restaurant italiano se divisaba a unas cuadras. Era iluminado, una luz muy rustica a decir verdad, paredes de madera clara y un letrero con la bandera de Italia en la cima. Las personas, habituadas al frío se sentaban en las mesas de afuera adornadas con un gran quitadosl que era muy inútil.

No esperaba que Chris estuviese sentado con un ramo de flores. Pero al menos esperaba que estuviese sentado aguardando mi llegada como en las películas. Comer pasta fría en una mesa completamente sola sería algo verdaderamente triste sin mencionar que sería vergonzoso.

Me acerqué con recelo a una mesa y me senté esperando su llegada.

Pasaron 20 minutos.

Llevaba un vaso de coca-cola light vacía y aún no veía su rostro asomarse por ninguna parte.

40 minutos. ¿Era idiota o que? Una vocecilla en mi cabeza me decía y me gritaba que sacara mi orgullo del horrible foso en que se encontraba ahora.

Comencé a recoger mis cosas, con mis manos entumecidas por el frío. Miré a lo lejos y juré que veía un espejismo… quizás esto si fuese una película y el llegara en ultimo momento con flores y una carroza.

No, solo era Chris, trastabillando y con un horrible ojo morado y el labio inflamado. Aún así, tenía algo de orgullo así que le lancé una mirada de odio y continué caminando en la otra dirección. Sabía que no era lo correcto… pero no quería parecer débil.

Caminé solo unos cuantos pasos cuando su pesada mano tomó mi muñeca casi con delicadeza pero con la fuerza suficiente para retenerme.

Apreté los dientes y retuve el aliento ¿podría ser tan estúpida? Bueno, al parecer yo era una gran imbécil. Él me venció una vez mas lo cual me hizo sentir absurdamente débil.

Lo miré con detención, escrutando su rostro. Llevaba algo de sangre seca entre el pelo, el ojo estaba súper hinchado y su labio… alguien realmente lo debía odiar. Intenté tocarlo pero hizo una mueca y retiré mi mano con rapidez.

-¿Qué te pasó?-Pregunté sorprendida; mirándolo atónita, olvidando algún enojo que había sentido en algún momento pero sabía que no iba a obtener respuesta.-Ven, mi casa queda algunas cuadras de aquí, supongo que podre hacer algo por ti.

Caminamos en silencio todo el camino y cuando vio donde vivía no se sorprendió en absoluto. Seguía tan neutral como siempre lo cual era un tanto perturbante. Nos sentamos en un sofá cerca de mi pieza y saqué un pequeño botiquín. Mi papá estaba de viaje (lo cual no era extraño) así que no tenía porque preocuparme.

No quería que le tocará la cara, pero con firmeza repuse:

-Quédate quieto.

Me respondió con un gruñido y, aunque contra su voluntad se tranquilizó.

-¿Qué te pasó?-Pregunté al final, cuando termine de hacer todo.

Puso su único ojo bueno en blanco y sin mover el cuerpo dijo:

-Creo que es obvio. Lamento que me hayas visto así.

Sonreí algo roja y fui a prender las luces del viejo candelabro para que alumbrara la estancia. El corazón me palpitaba a mil por hora, lo cual me enseñaba que era solo una adolecente enamorada.

-Da lo mismo, ya me verás así de mal algún día. De hecho, fue hasta divertido.

-Que bueno que mi dolor te divierta.-Dijo con algo de amargura, pero después, volteándose en el asiento busco mi vista.- Pero… agradezco tu preocupación.

-Por nada. Haz hecho que una común cita de comer pasta haya sido mi entrenamiento de cirujana plástica. Quizás me dedique a arreglar caras desde ahora.-Dije con cierta ironía mientras me sentaba a su lado y nos mirábamos. Fue algo incómodo; pero en el buen sentido. Me sentía a gusto con él y me sentía… hermosa cuando él me miraba así.

Éramos de diferentes mundos pero ya no me interesaba.

Bajó la mirada y como si pareciera divertido por primera vez en su vida propuso:

-¿Te parece si pedimos comida china a domicilio? Yo pago, ya sabes; para compensarte la atención médica de primera calidad

Me pareció una grandiosa propuesta.

-Me encantaría.

Estuvimos varios minutos hablando de cosas mundanas, pero sin tocar nunca temas profundos. La verdad parecía mas cómodo así y no quería perturbar este ambiente con preguntas incómodas.

Llegó la comida y él cumplió su promesa. No era la comida más rica del mundo, por supuesto, pero Chris la hacía muy agradable.

La comida venía con esos palitos chinos, y el inútilmente intentaba comer.

-Déjame enseñarte, sabes, si sigo enseñándote tendrás que comenzar a pagarme por estos servicios especiales.-Tomé mis palillos y le hice una demostración de cómo se tomaban correctamente y él me imitó, solo que cuando lo tomó un pedazo de carne me saltó al rostro.

Cerré los ojos y me mostré ofendida, pero una ofensa falsa.

-Así que… esto es lo que quieres.

No lo pensé dos veces y le arrojé un tallarín a la cara. Pensé que tendría una reacción mala, pero en vez de eso, comenzó a reír y con delicadeza, comprobando mi reacción, me tiró otro tallarín como venganza.

En algunos minutos, estábamos tirándonos toda la comida . Yo llevaba tallarines en el pelo al igual que él, estábamos parados, usando los sofás como trincheras de guerra hasta que finalmente mi “munición” se acabó. Era hora de la galleta de la fortuna.

Nos sentamos arriba de los tallarines y sorpresivamente él pasó su brazo por mi hombro y me acercó a su cálido cuerpo. Abrí mi galleta y la leí con detención, “Favorables cambios se presentarán en su vida”. Ya lo creía; eran muy favorables. Intenté leer la suya, pero él en un acto infantil la escondió en su bolsillo y repelió mis intentos de tomarlo.

-¡Que decía!-Exigí saber de pronto.

-Muchas cosas.-Dijo mirándome a los ojos; esos celestes casi azules ojos magnéticos que eran casi mágicos para mi.- Pero no creo en eso, ¿sabes por qué? Porque no predijo que haría esto.

Me tomó dulcemente, por primera vez en su vida y me besó. Sentí su herido labio y un poco sabor de sangre en mi boca; no me importó de todas maneras… él me besaba con dulzura y eso era lo que importaba.

Hablamos y hablamos, pasaron los minutos y hasta las horas. Miré mi reloj y ya eran las 4 de la madrugada; pero no tenía la intención de dejar de hablar con él.

El sol me daba en la cara despertándome molestamente así que me restregué mis ojos y miré la maldita ventana abierta. Afuera llovía tempestuosamente pero yo no tenía frío; un cálido y pesado cuerpo dormía a mi lado. Me tenía abrazada; pero no un abrazo flojo, sino uno fuerte que me amarraba a él. No me quise mover mas de lo necesario; no quería que este momento acabara nunca.


4 comentarios:

  1. Me encanta tu historia!!
    Te sigo!
    Un beso y espero que subas pronto ;)

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  2. Que capitulo mas lindo... Supongo que a Will le va a agarrar un ataque cuando lo sepa... jaja... Bueno te deseo un buen viaje y que subas prontito!!!!

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  3. Aaaaaaaay Cami! ^^
    Espero que vaya muy bien el viaje y que sepas que estaré aquí a la espera del nuevo capítulo :)
    Estoy cruzando los dedos para que me deje comentar :$

    Bueno pequeña, yo creo que no hubiera aguantado 40 minutos de espera, pero luego todo se vio recompensado.. se han besado! *.*

    Besitoos! <3

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  4. Wow!
    lamento tanto haberme tardado en devolverte la visita! en serio lo lamento, pero he estado tan jodidamente ocupada que ya ves...
    pero que lindo te ha quedado el apitulo! jajajajaja es el mas romantico que he leido, y ese beso por Dios! jaja te juro que lo escribiste todo tan bien que casi pude sentirlo :$
    jajaja buena suerte en tu viaje a Inglaterra! espero que te vaya super y que te veamos por aqui pronto :D
    un super beso!
    att
    withney
    soul-littlecorner.blogspot.com

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Comentarios? que bueno :D no omitas tus comentarios, ya sean buenos o criticas :) mientras no ofendas, claro esta

Si copias, te pego :(